Liquidez y solvencia en la empresa

Liquidez y solvencia: Dos conceptos financieros diferentes

El Dr. Xavier Sales explica las diferencias que hay entre liquidez y solvencia, dos conceptos financieros que a menudo se confunden.

Leyendo las noticias sobre la “crisis griega” me llama la atención tanto la mezcla de conceptos financieros como lo vacías e inconcretas que son la mayoría de las declaraciones que recogen los medios. Supongo que se debe a la deformación propia del mundo académico en que intentamos organizar las ideas, presentarlas de manera ordenada, progresiva y fundamentada. Ahora bien, lo que ya no es desordenado, sino que es erróneo, es el uso indistinto de los términos liquidez y solvencia, aunque empiezo a pensar que tal vez no es por error.

Financieramente, por liquidez entendemos la capacidad de una empresa, una organización, una persona o un país de pagar sus deudas u obligaciones financieras en el corto plazo, es decir durante los próximos doce meses. Desde un punto de vista práctico, tener liquidez significa que si tengo que pagar a mis proveedores o devolver un préstamo al banco la semana o el mes que viene, tengo o tendré suficiente dinero o “liquido” para hacerlo.

El termino solvencia se refiere a la capacidad de una empresa u organización de cumplir con sus obligaciones financieras en el largo plazo, más allá de los próximos doce meses. A más de un año es un plazo de tiempo muy indeterminado, y por tanto, al analizar la solvencia, lo que intentamos valorar es si esa organización tendrá la capacidad de generar recursos en el futuro para ir respondiendo a sus obligaciones a medida que vayan venciendo.

Por tanto, aunque compartan términos en su definición, son conceptos diferentes. Así, una empresa u organización puede tener liquidez en un momento dado pero no ser solvente o, al contrario, puede ser solvente pero no tener liquidez. Por ejemplo, una empresa, que no consigue vender suficientes productos para cubrir sus costes y por tanto no tiene beneficios, puede tener vencimientos con los proveedores durante el mes corriente por 800.000 euros y tener 1.000.000 euros en cuenta corriente como consecuencia de un préstamo y de aportaciones de los socios por un aumento de capital. Esta empresa no tendrá problemas de liquidez durante este mes ya que tiene fondos suficientes para afrontar esas deudas. No obstante, en el largo plazo, si la empresa no consigue cubrir sus costes no generará beneficios, y si ha pedido prestado o sigue pidiendo prestado, no conseguirá generar fondos suficientes para pagar. Esta empresa tiene un problema de solvencia, aunque en el momento presente tenga fondos.

Una empresa que no consiga cubrir sus costes y no genere beneficios y haya pedido un préstamos tiene un problema de solvencia aunque en ese momento tenga fondos

Por el contrario, supongamos que una empresa tiene que pagar 1.000.000 euros en el mes corriente pero sólo tiene 500.000 euros en el banco y los clientes deben 200.000 euros. Aunque le pagasen todos los clientes a la vez, no conseguiría tener suficiente efectivo para pagar las deudas, por lo que tendría un problema de liquidez. Pero, ¿tiene esta empresa un problema de solvencia? No tiene por qué, si resulta que la empresa acaba de encontrar petróleo en sus terrenos, puede que tenga problemas de liquidez durante este mes pero a largo plazo, la explotación de ese petróleo producirá recursos suficientes para pagar las deudas y, por tanto, no debería tener problemas de solvencia. Una situación así, se solucionaría con un préstamo a corto plazo que no sería difícil de conseguir ya que la empresa puede calificarse de solvente.

Conseguir fondos para cubrir problemas de liquidez es más fácil para una empresa solvente y debería ser muy difícil para una que no lo es

En última instancia lo que determina si un negocio puede tener problemas de liquidez, no solo es la disponibilidad de cash o incluso de poder vender activos rápidamente sin perder valor y sin afectar la continuidad del negocio, sino la capacidad de conseguir dinero prestado cuando se necesite. Por el contrario la solvencia depende de la capacidad de un negocio de mantener su rentabilidad en el largo plazo y esto se consigue con un modelo de negocio o propuesta de valor que nuestros clientes consideren atractiva en el futuro, amén de una buena gestión. Obviamente, conseguir fondos para cubrir problemas de liquidez es más fácil para una empresa solvente y debería ser muy difícil para una que no lo es.

La importancia de la diferencia entre los dos conceptos es precisamente no confundir uno con otro. Confundir un problema de solvencia con uno de liquidez sería desastroso para el acreedor, si alguien presta dinero a una empresa pensando que tiene un problema de liquidez y en realidad el problema es de solvencia, es probable que nunca recupere ese dinero.

 

Post escrito por el Dr. Xavier Sales, profesor del Departamento de Finanzas y Control de Gestión de EADA.