Entrevista a Francisco Palao: “La competencia entre empresas ha evolucionado hacia una colaboración con un propósito común”

Hoy en día tenemos más capacidad para hacer cambios positivos en el mundo. Tenemos acceso a nuevas tecnologías que lo hacen posible, como internet, la inteligencia artificial, la realidad aumentada o la impresión 3D, entre otras. Al mismo tiempo, hay una mayor conciencia social por cambiar las cosas, un despertar mundial a todos los niveles, desde los consumidores hasta los emprendedores y directivos de pymes y grandes corporaciones. 

Esta reflexión centra el libro Impacto Positivo de Francisco Palao, innovador galardonado con varios reconocimientos internacionales de prestigio, líder global del movimiento Exponential Organizations y emprendedor orientado a propósitos. Palao impartió en el campus de EADA una clase magistral donde dejó claro que cualquier persona u organización puede generar un impacto positivo. Nos da más detalles en la siguiente entrevista.

¿Cómo definirías el concepto de “impacto positivo”?
El impacto positivo tiene múltiples dimensiones. Una de ellas tiene que ver con el impacto que generamos en nuestro entorno, es decir, cómo mejoramos el mundo. A lo que cabría añadir cómo mejoramos nuestros propios proyectos, nuestros negocios, nuestra vida. Se trata de que estas dimensiones estén alineadas para mejorar nosotros como personas y mejorar nuestro entorno.

¿El propósito va directamente vinculado al impacto positivo?
El propósito es la razón de ser que nos guía, lo que nos hace tomar decisiones sobre en qué proyectos debemos involucrarnos y en qué otros no, incluso, con qué personas debemos relacionarnos y con quiénes no. El impacto es algo externo, es el resultado de activar un propósito, porque tener un propósito sin más no lleva a nada.

Todo ello va relacionado con el efecto multiplicador que cualquiera de nosotros podemos generar desde nuestro rol profesional.
Así es, porque el impacto positivo que generemos nos va a acabar revertiendo: nos permitirá vivir en un mundo mejor, seremos mejores personas y tendremos mejores negocios. Todo ello contribuirá a que nuestros partners, nuestro ecosistema, nos traten bien. De hecho, dejamos de hablar de competencia para referirnos a la colaboración. Cada vez es más frecuente ver cómo organizaciones que están posicionadas en sectores similares colaboran con un propósito común. De ahí que ese efecto multiplicador sea cada vez más un efecto en red.

En tu conferencia en EADA nos hablaste de un cambio de mentalidad, de una nueva manera de ver el mundo, de afrontar los retos. ¿En qué sentido?
Estamos asistiendo a un despertar mundial, a una nueva era. A mí me gusta hablar de la era del impacto positivo. La sociedad está entendiendo que no sólo podemos hacer algo, sino que debemos hacer algo por cambiar las cosas. Este despertar está generando un nuevo movimiento de personas y organizaciones que orientan sus actividades hacia el cambio y la mejora del mundo. Todos ellos, conscientes de su poder, están buscando y creando soluciones a problemas que preocupan a la sociedad, sin esperar que la solución venga de los gobiernos o grandes instituciones. Es lógico, pues una vez cubrimos nuestras necesidades principales, las capas básicas de lo que conocemos como la Pirámide de Maslow, nos preguntamos cuál es la huella que queremos dejar. Además, somos más conscientes de los nuevos desafíos que nos afectan a todos, como el cambio climático o las desigualdades que provocan los conflictos bélicos.

¿Qué desafíos son los más urgentes para abordar actualmente desde cualquier ámbito?
Todos los desafíos del mundo son importantes, tanto los globales como los locales. La unión de todos los propósitos es lo que hará que el mundo mejore progresivamente. Yo creo mucho en la humanidad, en las personas, creo que estamos en un punto de madurez como especie. Como decía, hay mucha conciencia sobre los desafíos que hay actualmente, sobre todo en las generaciones más jóvenes.

¿Por qué los grandes retos de la humanidad son las mayores oportunidades de negocio?
Los mayores retos de la humanidad, incluso retos locales, son al mismo tiempo grandes oportunidades de negocio. Las personas y organizaciones que dan respuesta a estos desafíos son las que aportan mayor valor al mundo. Si hablamos de negocios, esa acción se verá recompensada, pues captaremos parte del valor generado. Vemos esta tendencia en compañías como Tesla, muy centrada en su propósito de acelerar la transición del mundo hacia un modelo de energía sostenible. El efecto multiplicador de Tesla ha sido acelerar los planes de vehículos eléctricos en muchas otras compañías. Actualmente, esta es una de las empresas de su sector con una mayor capitalización bursátil.

¿Cuál es el primer paso deberían dar los empresarios?
El primer paso, como siempre, consiste en tomar conciencia de que hay una nueva manera de hacer negocios en la que el impacto positivo está por encima de la rentabilidad. También de que hay nuevos hábitos de consumo afines a esta nueva mentalidad, una tendencia al alza de consumidores que se decantan por empresas alineadas con sus propósitos. Evidentemente, existen múltiples herramientas y lecturas que nos pueden ayudar a hacer esta transición. Pero, sin duda, hay que empezar por definir nuestro propósito y activarlo.

¿Qué papel desempeñan las escuelas de negocios en generar ese impacto positivo?
El papel de las escuelas de negocios es clave. Las escuelas con propósito que inspiren a sus estudiantes y Alumni en crear un impacto positivo en su entorno y en sus empresas serán, sin ninguna duda, las escuelas del futuro, las que marquen la diferencia. Este es el caso de EADA, cuyo propósito de contribuir a un mundo mejor le ha generado un mejor posicionamiento en los más prestigiosos rankings internacionales. La clave, una vez más, ha sido tener un propósito bien definido, activarlo e inspirar a su comunidad para provocar ese impacto positivo.

Todo ello va muy relacionado con el liderazgo sostenible, ¿no es así?
Efectivamente, las escuelas de negocios tienen una gran responsabilidad en formar a líderes responsables y sostenibles. Líderes que provoquen ese cambio de mentalidad en sus organizaciones y que tomen decisiones sostenibles desde tres vertientes: social, medio ambiental y económica. Esa es la clave, porque si no desarrollamos nuestras actividades de un modo sostenible lo que ocurrirá es que consumiremos los recursos del mañana para lo que hacemos a día de hoy. Asimismo, no podemos decir que somos sostenibles cuando estamos llevando a cabo prácticas insostenibles, estaríamos hablando de un falso impacto.

¿Cuál fue el mensaje principal de tu clase magistral en EADA?
Por una parte, que hoy más que nunca, cualquier persona u organización puede crear un impacto positivo. Y, por otra, que la clave para el éxito tanto a nivel personal como de empresas es la mentalidad, es decir, la forma de ver el mundo, la manera de enfrentarse a los retos y la forma en que los resolvemos.