Cómo gestionar equipos multiculturales

 Claves para gestionar la diversidad

Los asistentes al taller tuvieron que gestionar un conflicto hipotético

La gestión de equipos multiculturales es uno de los nuevos retos que deben afrontar los directores de proyecto. Aunque la diversidad de puntos de vista enriquece una idea o acción, también es cierto que lidiar con personas de diferentes culturas, con valores o planteamientos que pueden chocar, no es una tarea fácil.

Para abordar esta problemática, el departamento de Dirección de Proyectos de EADA organizó hace unos días el taller 5 claves para dirigir proyectos multiculturales, donde los asistentes tuvieron que resolver algunas de las situaciones complejas que deben afrontar los directores de proyectos con equipos multidisciplinares.

El objetivo, según el director del taller Carles Brugarolas –que tiene un master internacional en Liderazgo y Coaching Organizativo por EADA y que se ha especializado en el liderazgo de personas y equipos, la eficacia personal y la resolución de problemas–, fue darles las claves para gestionar la diversidad. En su opinión, “este es un reto que deben afrontar cada vez más los directores de proyecto, sobre todo a raíz de la globalización y los procesos de deslocalización de las empresas”.

SOLUCIONES A LOS CONFLICTOS

Aunque no hay una pauta concreta para gestionar eficazmente los equipos multiculturales, Brugarolas reflexionó sobre la necesidad por parte de los directores de proyecto de entender las diferentes interpretaciones que pueden hacer sobre un mismo asunto personas de diferentes nacionalidades, así como sus distintos métodos de trabajo, que posiblemente choquen con los de otros miembros del equipo. Por ejemplo, explicó, “en el tema de la puntualidad, pues quizás un caribeño llegue tarde a una reunión porque en su cultura este aspecto no es tan importante y, en cambio, esto pueda molestar a un nórdico, más acostumbrado a la puntualidad”. En este sentido, añadió, “el director de proyecto tendrá que marcar una pauta para evitar conflictos, por ejemplo, retrasar no más de cinco minutos una reunión”.

Según Brugarolas, se trata de “reconocer las realidades de los demás y generar un ecosistema propio –el equipo tendrá sus reglas y culturas propias basadas en la multiculturalidad y el respeto al otro– que le permita ser funcional”.

DE LA DISCREPANCIA A LA CREATIVIDAD

Algunos de los problemas que se repiten más en los equipos multiculturales son, en opinión de Brugarolas, “los puntos de vista distintos que generan interpretaciones diversas, el planteamiento de objetivos e intereses que no están alineados y la mezcla de personalidades de mezcla explosiva”.

Aunque él prefirió hablar de peligros posibles, “pues en realidad son fenómenos propios de todos los equipos pero que, al aumentar las diferencias –la diversidad– se vuelven más frecuentes e intensos”. Y añadió: “El líder del equipo debe aceptarlo, gestionarlo y canalizarlo para aprovechar su energía ya que las mejores decisiones son las que se generan en equipos multidisciplinares, donde hay más discrepancia y, por tanto, ideas más creativas”.