Quema tu Business Plan

Ferran Núñez, Director del programa Start-Up: Creación de empresas de Valor y profesor de EADA
María Llaverías, Ferran Núñez, Manuel Marín y Alexander Osterwalder en el Executive Meeting 2013

Provocador, afable, optimista, irreverente… Alex Osterwalder dejó varias frases para analizar, en concreto me centraré en una de sus ideas, algo que muchos sabemos, que en ocasiones aplicamos, pero que pocos se han atrevido a expresar en público…

“Quemad vuestros planes de negocio”

Por supuesto, no, no debes quemar tu business plan. El Plan de negocio es un ejercicio indispensable para reducir el riesgo de una empresa, para alinear las fuerzas y para tener una previsión de todo lo que puede resultar clave en su implementación.

El problema radica en que con el cambio del mundo, también deben cambiar las herramientas, y es algo que Alex se encargó de recordarnos… herramientas dinámicas para un mundo que se mueve cada vez más rápido.

Hace tiempo que desde las escuelas de negocio y las consultorías y aceleradoras se plantea una duda de cierto calado… ¿cuál es el formato de un plan de negocios para una start-up? Probablemente aun no estemos de acuerdo en cuál es la respuesta, pero si hay una cierta unanimidad sobre lo que no debe ser, y esto es, un plan de negocios tradicional, con 300 páginas que hablan de todo pero no nos cuentan nada creíble, empezado por exponer con todo lujo de detalles lo que hará una recién nacida empresa dentro de 4 años.

Ferran Núñez, profesor de EADA

Una empresa recién creada se encontrará en su primer año una vorágine de decisiones, de oportunidades de adaptación a un mercado que aun no conoce, sin un histórico ni inercia que le obligue a permanecer en una dirección determinada. Un plan inicial debe permitirle no perderse en el camino, pero será el conjunto de herramientas ágiles y adaptativas las que le permitirán sobrevivir en el proceso de entrada en el mercado.

¿Dónde está el problema?

Pues principalmente en la falta de herramientas ágiles que nos permitan analizar los diferentes aspectos de una empresa de forma rápida, clara y gráfica. Herramientas que permitan plasmar el corazón de nuestro modelo de negocio en unas pocas páginas, a la vista, permitiéndonos la adaptación continua.

¿Alguien cree realmente que levantarte una mañana y descubrir un nuevo competidor, o escuchar que la prima de riesgo ha subido, o descubrir un nuevo nicho de mercado desatendido en el que poder vender mi producto/servicio… no afecta a su plan estratégico?

No queméis vuestros planes de negocio, pero sí os invito a hacerlos ligeros, sintéticos y lo más importante… dinámicos. Utilizad herramientas gráficas que os permitan analizar continuamente el mercado, el modelo de negocio, los indicadores de la empresa y todo aquello que resulte crucial en vuestra empresa.

En tiempos en los que el cambio es una constante, tener un norte nos ayuda a ser eficientes, y ser flexibles nos da la capacidad de alcanzar el éxito.