Sep 222015
 
Xavier Sales & Rafael Sambola

Ph.D Xavier Sales y Rafael Sambola. profesores del departamento de Finanzas y Control de Gestión de EADA

El pasado viernes los seis grandes bancos nacionales, representados por las dos patronales bancarias AEB y CECA, presentaron un documento conjunto alertando  de la posibilidad de “irse  de Catalunya”. Todo y que existe la posibilidad de que la declaración  tenga una intencionalidad  política, nos parece interesante analizar que significa “irse de Catalunya”

Se nos ocurren dos posibles escenarios:

a)      Abandonar el negocio. Esto representaría renunciar a cobrar  las hipotecas y créditos que deben los catalanes y  quedarse el dinero de los depositantes. En estos momentos la deuda de las familias y empresas en España asciende a más de un billón y medio de euros. Supongamos que de esta deuda,  Catalunya asume un 20% (porcentaje aplicable a lo que aporta Catalunya al PIB). La deuda que “regalarían” seria de aproximadamente 330 mil millones de euros y que afectaría de forma negativa a sus  cuentas de resultados y como contrapartida al capital social por compensación de pérdidas. En el 2014 los cinco principales bancos (Santander, CaixaBanc, Sabadell, Bankinter y BBVA) reflejaban en sus estados financieros un capital social de aproximadamente 177 mil millones de euros, casi la mitad de lo que supondría la pérdida por la condonación de la deuda total. Esta situación originaría de inmediato la necesidad declararse en quiebra. Y esto sin valorar los costes de reestructuración. Sólo a título de ejemplo en abril del  2015  BBVA pagó más de mil millones de euros por Caixa Catalunya que desaparecerían. Por cierto  ¿en aquel momento no detectó ya  la problemática existente en Catalunya?

b)      Venta del negocio.  Parece razonable que otras entidades no firmantes  (Caixa Ingeniers, Ing Direct, Triados Banck, o Bancos extranjeros) estarían encantadas de quedarse el negocio bancario de todo Catalunya. La pregunta está en ¿Cómo explicarán los  Consejos  de Administración de los Bancos que abandonan el negocio en Catalunya  a sus accionistas  y que prescinden  de aproximadamente una cuarta parte del negocio español?.

La sola posibilidad de cualquiera de  estos escenarios provocaría el hundimiento en bolsa del valor de las acciones de los bancos que abandonen el negocio catalán y la revalorización inmediata de los que quedasen en el mercado, cosa que obviamente no ha pasado.

El ejemplo más cercano de la reacción de la banca ante la independencia de una parte del territorio español la encontramos en 1898 con la independencia de Cuba.

Hacia el final del siglo XIX apenas operaban en la provincia española dos bancos con forma de sociedad anónima: el Banco Español de la Isla de Cuba y el Banco del Comercio. El primero vinculado al gobierno colonial, financiador de este con funciones de recaudación de impuestos y emisión de moneda, y con un director elegido por el gobierno español.

El 19 de septiembre de 1898, dos meses después de acabar la guerra la junta general de accionistas del Banco Español acuerda la continuación de las operaciones con la misma denominación y aprobaron nuevos estatutos adaptándose a la nueva legalidad. En la memoria leída ante los accionistas el 21 de febrero de 1899 se hacía alusión a lo acaecido en 1898 como un factor que no permitió el normal desarrollo de las operaciones del banco, sin embargo, se hacía constar que “gracias a la previsión y lo acertado de las medidas tomadas por el consejo se había mantenido la confianza en la institución que continuaba siendo tan solvente como lo era antes”

Por supuesto, la capitulación de España e inicio de la intervención americana significo la suspensión de los contratos del banco para recaudar impuestos por lo que el banco envió un negociador a Washington para intentar conseguir el mismo acuerdo aunque no lo consiguió.

Por otro lado en noviembre 1898 abría oficina en la Habana el North American Trust Company que en 1901 cambio el nombre a Banco Nacional de Cuba. En 1899 se instala el Mechants Bank of Halifax que absorbió el Banco del Comercio. En 1905 se instala el  Bank of Nova Scotia.

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