Sep 182015
 


Emprender en poblaciones indígenas

La profesora de EADA Elisabet Garriga junto un grupo de habitantes de Cruztón, en Chiapas.

La profesora de EADA Elisabet Garriga junto a un grupo de habitantes de Cruztón, en Chiapas.

Cuando hablamos de emprendimiento nos referimos muchas veces a startups ubicadas en entornos propicios para convertir ideas en negocios viables y lideradas por jóvenes muy formados que siguen muy de cerca los pasos que dan otros emprendedores. En cambio, poco se habla de aquellas iniciativas que se llevan a cabo en poblaciones indígenas, cuyo impacto va más allá de lo puramente económico, pues en la mayoría de casos supone una transformación local que mejora las condiciones de vida de sus habitantes.

Hoy hablamos de ello a raíz de la participación de EADA en un proyecto piloto llevado a cabo entre mayo y junio en Chiapas (México), en la localidad de Cruztón, situada en el municipio de Chamula. El principal objetivo era impulsar diversos proyectos empresariales que garantizaran la prosperidad de la zona y una mayor interconexión entre las diferentes poblaciones indígenas que viven allí. Se trata de una iniciativa promovida por la Secretaría de Hacienda del gobierno de México en la que, además de EADA, han participado la Universidad de Harvard, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) –que es la principal fuente de financiación para proyectos de desarrollo y reducción de la pobreza de Latinoamérica y el Caribe– y la ONG Potenciar Comunidades, implicada en proyectos de inversión social para el desarrollo territorial de zonas desfavorecidas.

En representación de EADA viajó hasta allí la Dra. Elisabet Garriga, profesora de Política de Empresa y directora del Corporate Sustainability Impact Centre de EADA. Según explica, “esta ha sido una experiencia inolvidable y muy gratificante, totalmente diferente de otras iniciativas sociales en las que trabajado, porque durante tres semanas he estado en contacto con personas indígenas muy predispuestas a aprender y con las que hemos diseñado conjuntamente planes de emprendimiento y de desarrollo local”.

Proceso participativo

Los habitantes del municipio de Chiapas recibieron formación y asesoramiento para impulsar negocios viables y con proyección de futuro.

Los habitantes del municipio de Chiapas recibieron formación y asesoramiento para impulsar negocios viables y con proyección de futuro.

Tanto Elisabet como el resto de componentes del grupo de trabajo empezaron por hacer un análisis de la complejidad social, económica, cultural, política y ambiental del territorio. “Lo primero que hicimos fue identificar capacidades y recursos locales, diseñar un plan de desarrollo del territorio y formular recomendaciones de política pública e inversión social”.

Posteriormente, hubo una segunda fase que consistió en diseñar conjuntamente con los habitantes del territorio modelos de negocio viables y con proyección de futuro. “Cada día hacíamos talleres con ellos donde, además de aportarles los conocimientos que necesitaban para hacer un plan de negocio, analizábamos conjuntamente qué proyectos productivos de base social, de gestión comunitaria y orientados al desarrollo territorial podían llevar a cabo y, a su vez, podían mejorar sus condiciones de vida”, afirma Garriga. En definitiva, asegura, “diseñamos toda la cadena de valor, pues contactamos con los proveedores y clientes potenciales para impulsar proyectos empresariales rentables”.

Tras analizar la complejidad social, económica, cultural, política y ambiental del territorio, el grupo de trabajo en el que participaba Elisabet Garriga diseñó con los habitantes modelos de negocio viables

En su opinión, “esta fase más participativa del proceso fue una de las partes más interesantes de la iniciativa, porque implicaba aunar nuestras ideas preconcebidas sobre los modelos empresariales que mejor podrían funcionar con sus aspiraciones y con lo que realmente podían hacer con los recursos de los que disponían”. Fruto de estas sesiones participativas, a las que asistieron 300 personas, surgieron cuatro propuestas empresariales relacionadas con el cultivo de hongos –una gran oportunidad de negocio por ser un alimento esencial en su gastronomía que además, gracias a sus proteínas y aminoácidos, mejoraba su nutrición–, la producción de miel, la tapicería y la fabricación de muebles –productos todos ellos muy exportables–.

Se rechazaron otros proyectos propuestos por los habitantes de la zona debido a factores tan diversos como la falta de demanda que había de ese producto, el bajo impacto social que suponía o por ser poco sostenible. Por ejemplo, explica la profesora de EADA, “ellos querían impulsar alguna iniciativa empresarial relacionada con la elaboración del pox, un aguardiente de 98º que había provocado varias muertes y enfermedades como la cirrosis hepática y diabetes a varias personas, lo desaconsejamos porque consideramos que no era saludable ni sostenible a largo plazo por los efectos nocivos en la salud, a pesar de la demanda que podría haber”.

Acceso a recursos y al conocimiento

Para Elisabet Garriga, esta es una de las iniciativas sociales más gratificantes, sobre todo por el trabajo conjunto con la población.

Para Elisabet Garriga, esta es una de las iniciativas sociales más gratificantes, sobre todo por el trabajo conjunto con la población.

Toda esta orientación y formación empresarial a los habitantes de Cruztón se complementó con toda una serie de recomendaciones que el grupo de trabajo hizo al gobierno mexicano para potenciar la economía de la zona, el desarrollo de modelos de negocio viables y garantizar al mismo tiempo una mayor cohesión social entre las diferentes comunidades que coexisten a pocos kilómetros.

Según Garriga, “una de las acciones prioritarias era invertir en una red de transporte público más que construir carreteras, pues era vital conectar poblaciones que estaban aisladas y, no sólo suponía un problema de falta de comunicación entre los habitantes sino también dificultaba el desarrollo económico del territorio”. Y añade: “Este hecho provocaba, por ejemplo, que muchos de ellos no pudieran desplazarse a las escuelas públicas que estaban a 10 kilómetros por el coste que les suponía pagar un taxi, lo que hacía que no pudieran formarse”.

Otra recomendación fue fomentar más el acceso al conocimiento, “pues tienen recursos y no los aprovechan”. Prueba de ello son los ordenadores tapados que había en alguna escuela porque ni profesores ni alumnos sabían utilizarlos. “Eran ordenadores de última generación e incluso había wi-fi en la escuela, pero no lo utilizaban”, expone la profesora de EADA. Por este motivo, continúa, “en las reuniones periódicas que manteníamos con miembros del gobierno les hicimos ver que este era un enfoque erróneo, pues el enfoque debe integrar no solo el recurso sino el acceso que tiene la persona para usar ese recurso”. Es más, añade, “cualquier acción pública o programa social debe asegurar la capacidad, no el recurso”.

Aparte del desarrollo económico de la zona y de una mayor cohesión social, esta iniciativa va a comportar un efecto dominó en otras localidades de Chiapas y en otros países latinoamericanos

Sin duda, el gobierno mexicano ha tomado nota de todas estas advertencias. Además, Elisabet considera que “esta prueba piloto va a crear un efecto dominó en otras localidades de Chiapas y en otros países latinoamericanos”. Y, lo más importante para ella, “los habitantes de esta población han participado en talleres en los que han contribuido en modelos de negocio que pueden aspirar a un futuro mejor, lo que les hace sentir muy agradecidos y motivados a la vez que han podido participar y comprobar que el gobierno se preocupa por ellos”

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