Jul 162015
 

Athina Sismanidou, profesora del área de Producción y Operaciones de EADA

La profesora de EADA Athina Sismanidou reflexiona sobre la situación griega tras el reciente referéndum y el anuncio del tercer rescate por parte del Eurogrupo.

La profesora de EADA Athina Sismanidou reflexiona sobre la situación griega tras el reciente referéndum y el anuncio del tercer rescate por parte del Eurogrupo.

El lunes subieron las bolsas, como saludando el acuerdo que parecía decir “adiós” al Grexit y un “buenos días” al euro. El júbilo duró poco, lo justo para que todos despertáramos del sueño de fin de semana y afrontáramos la realidad: con el corralito forzado por el BCE, Grecia ya ha sido expulsada de la zona euro. La escenificación del domingo, con un acuerdo que intensifica las medidas de austeridad no pretende solucionar la crisis financiera griega. Más bien quiere terminar el “problema griego” con un Grexit y que se consoliden los ideales de la austeridad y control extrasoberano y desaparezcan las tentaciones de la relajación fiscal.

El Eurogrupo quiere terminar el ‘problema griego’ con un Grexit y consolidar los ideales de la austeridad y de control extrasoberano

Teniendo en cuenta que estos ideales han sido defendidos por la Alemania de Merkel y puestos en cuestión por la Francia de Hollande, más allá de Grecia, la cuestión de esta semana es quién, en el futuro, liderará la eurozona. ¿La Francia de la solidaridad y la relajación de la austeridad que ha ido perdiendo protagonismo desde el 2008? ¿O la Alemania del rigor y la de la Europa a dos velocidades, la que lleva marcando el ritmo del Eurogrupo y del BCE desde el inicio de la crisis? Tras el vodevil de este domingo, Europa está más dividida que nunca. Curiosamente, las palabras de Hollande tras el acuerdo de domingo fueron: “Lo más importante es que Alemania y Francia estamos juntos”.

En estas últimas semanas de negociación, el gobierno griego ha estado guiado y acompañado por Francia. Es significativo que al primero a quien llamó Tsipras para comunicar los resultados del referéndum fue el primer ministro francés. No es, pues, impensable que la firma de Alexis Tsipras al “inaceptable” acuerdo de domingo es un voto de confianza a la potencial ayuda de Francia en el futuro próximo.

El acuerdo firmado el domingo tanto por Alemania como por Francia muestra a Grecia un camino unidireccional hacia la salida del euro. Grecia dispone de dos opciones: si el parlamento griego no legisla lo necesario antes del 16 de julio, Grecia saldrá del euro. Y si legisla las medidas de austeridad, en pocos meses el efecto recesivo mostrará que Grecia es incapaz de cumplir sus obligaciones crediticias. En este caso aparecerá de nuevo la amenaza del Grexit. En ambos escenarios, el tan odioado gobierno de izquierdas de Tsipras quedará debilitado (si no aniquilado) por haber aceptado un acuerdo que el pueblo griego rechazó en referéndum. Y ambos escenarios marcarán a Alemania como líder en la eurozona y ayudarán al establecimiento de facto de la Europa de dos velocidades que hace tiempo que desea Alemania.

Alemania aspira a liderar la eurozona y a establecer una Europa de dos velocidades

Un tercer escenario es que sea el parlamento alemán el que rechace esta semana la imprescindible inyección de un crédito puente para Grecia. Si eso ocurre, Alemania aparecerá como la culpable del Grexit y Francia podría intentar recuperar el protagonismo en la reconstrucción europea. Sería un Grexit sin tanta hostilidad frente a Grecia y con potencial ayuda por parte de Francia y otros países que se suman al proceso. En los tres escenarios, el Grexit está más cercano que nunca.

El acuerdo del Eurogrupo, con la intensificación de las medidas de austeridad y la negación de la insostenibilidad de la deuda no puede verse como una solución a la crisis griega sino más bien como la base de una pugna por el liderazgo de Europa.

Publicado en ‘La Vanguardia’
15 de julio de 2015
Kantar-Media

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