May 132015
 


Claves para estimular la creatividad en los adultos

En su artículo, Franc Ponti anima a cualquier persona a estimular su imaginación para tener ideas creativas y disruptivas.

En su artículo, Franc Ponti anima a cualquier persona a estimular su imaginación para tener ideas creativas y disruptivas.

¿Por qué a los adultos nos da tanto miedo dibujar? En mis encuentros con directivos y empresarios, cuando les pido que dibujen o utilicen rotuladores de colores para hacer mapas mentales o cualquier cosa parecida, veo que rápidamente les entra el pánico. Algunos se defienden inconscientemente diciendo que tienen una llamada importante y abandonan momentáneamente el aula, aterrados. ¿Cuál es el motivo?

De niños, todos somos muy imaginativos. El juego en sí ya comporta grandes dosis de pensamiento visual. Si recordamos cuando éramos infantes nos vendrán a la memoria escenas de juego fascinantes. Quizá sólo teníamos una caja de cartón pero metíamos la cabeza dentro y creíamos con los pies juntos que éramos robots. Con un poco de plastilina hacíamos las naves espaciales más futuristas y divertidas. Con un simple cordel se abrían muchas posibilidades: serpientes, gusanos asesinos, lazos para domar caballos…

Cuando los papis o el profesor de turno nos invitaban a dibujar, disfrutábamos hasta el límite. Cualquier cosa era posible, pues derrochábamos imaginación por los cuatro costados. ¿Un dinosaurio-tractor? ¡Ningún problema! ¿Una bruja-sirena? ¡Esto estaba hecho! Es fácil recordar el aroma de las pinturas, de los lápices de colores, del papel de dibujar…

Los adultos hemos perdido esa capacidad para jugar con la imaginación. Nos hemos vuelto demasiado serios, analíticos y previsibles

Franc Ponti es profesor del Global Innovation Management Center de EADA.

Franc Ponti es profesor del Global Innovation Management Center de EADA.

Sin embargo, la mayoría de adultos parece haber perdido esta capacidad para jugar con la imaginación y, en consecuencia, para dibujar de forma libre y espontánea. Nos hemos vuelto demasiado serios, analíticos y previsibles. En mis clases en EADA pregunto a los participantes que imaginen cómo será una ciudad dentro de quinientos años. ¿Saben qué contestan? “Como en la película Blade Runner, y poca cosa más”. ¿Por qué se nos ha agotado la capacidad para imaginar?

Pues simplemente porque somos adultos. Es triste pero es así. Crecer y hacerse mayor implica, la mayoría de las veces, dejar la imaginación de lado. Pero nos cuesta muy caro. Sin imaginación no podemos hacer casi nada. No hay espacio para la creatividad provocativa y extrema. ¿Cómo podemos revertir esta situación? Pues reforzando nuestra capacidad visual.

Crecer y hacerse mayor implica, la mayoría de las veces, dejar la imaginación de lado

Algunas ideas: sustituir los bolígrafos y las estilográficas de marca por rotuladores y lápices de colores y utilizarlos a menudo. Aprender a hacer mapas mentales en vez de listas o de simples apuntes. Dibujar cualquier idea, por difícil que parezca –no se dibuja con la cabeza sino con el corazón–. Cerrar los ojos a menudo, relajarse e intentar ver imágenes de las ideas que estamos buscando para nuevos productos o servicios –cine mental–. Tener una pizarra enorme en el despacho y en las salas de reuniones y “obligarnos” a expresar cualquier idea a través de los dibujos, mapas y esquemas. Dar rienda suelta a nuestra imaginación sin temor a lo que dirán.

Poco a poco iremos descubriendo que aquella niña o aquel niño que parecía haber desaparecido todavía vive en nuestro interior. Y eso siempre es una buena noticia porque nos ayuda a sonreír y a tomarnos las cosas con mucha ilusión.

Por Franc Ponti

Publicado en ‘Diari de Tarragona’
10 de mayo de 2015
Kantar-Media

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