Mar 242015
 


El profesor de EADA Rubén Llop identifica los rasgos principales del capitalismo contemporáneo

El Dr. Rubén Llop acaba de publicar una tesis en la que lleva trabajando 20 años titulada “El ciudadano del capitalismo contemporáneo. Una caracterización de la alta dirección de las empresas multinacionales”.

El Dr. Rubén Llop acaba de publicar una tesis en la que lleva trabajando 20 años titulada “El ciudadano del capitalismo contemporáneo. Una caracterización de la alta dirección de las empresas multinacionales”.

Cada día leemos más noticias relacionadas con la pobreza, la desigualdad, la corrupción, los desahucios… Son problemáticas sociales que siempre han existido pero ahora, con la crisis económica, se han agudizado todavía más. Este contexto ha reabierto un debate que en épocas adversas como la actual siempre ha estado vigente: ¿hasta qué punto el sistema capitalista contemporáneo ha agravado esta situación? O, dicho de otra manera, ¿en qué medida los principios fundamentales del capitalismo siguen estando por encima del bienestar y de los intereses de las personas?

Estas son algunas de las cuestiones a las que da respuesta el Dr. Rubén Llop, director del departamento de Política de Empresa y Dirección de Personas de EADA, en una tesis doctoral en la que lleva trabajando durante 20 años y que presentó hace unos días en la Facultad de Filosofía de la UB. Su investigación, que se titula “El ciudadano del capitalismo contemporáneo. Una caracterización de la alta dirección de las empresas multinacionales”, identifica y describe los rasgos principales del capitalismo contemporáneo. Y lo hace enfocándose en la alineación que se da en la actualidad entre todas las partes implicadas del sistema capitalista: ciudadanos, empresas e instituciones.

La fabricación del ciudadano contemporáneo responde a las exigencias y a las necesidades que el propio sistema genera en pos de su expansión y crecimiento

Partiendo de la afirmación de que en este juego nada es casual o natural, Llop asegura que “la fabricación del ciudadano contemporáneo responde a las exigencias y a las necesidades que el propio sistema genera en pos de su expansión y crecimiento”. Para explicarlo, el profesor de EADA analiza a este ciudadano contemporáneo desde su triple faceta de mercancía (como fuerza de trabajo a adquirir), de productor (en la ejecución de sus tareas y funciones) y de consumidor (faceta necesaria para alimentar y acelerar el crecimiento del sistema).

De la materia prima a la mercancía

Imagen correspondiente a una de las ponencias que Llop ha impartido en EADA.

Imagen correspondiente a una de las ponencias impartidas por Llop en EADA.

En su tesis, el Dr. Llop empieza profundizando sobre “cómo todos los ciudadanos somos fabricados y constituidos como mercancías de alto valor añadido completamente alineadas con los criterios, valores y carácter que el sistema capitalista contemporáneo requiere”. En concreto, el autor del estudio se refiere a una uniformidad de los conocimientos, habilidades, competencias y valores en los que nos tenemos que formar a lo largo de la vida “para alcanzar los objetivos que el sistema capitalista contemporáneo necesita”. En este contexto, añade, las escuelas de negocios desempeñan un papel fundamental porque “fabrican el producto que las multinacionales compran”.

Hay una uniformidad en los conocimientos, habilidades, competencias y valores en los que nos tenemos que formar a lo largo de la vida para alcanzar los objetivos que el sistema capitalista contemporáneo necesita

Ejecutores del sistema capitalista

Cuando el ciudadano se ha formado en todos los conocimientos que exige la racionalidad capitalista, es decir, cuando ha pasado de ser materia prima por cualificar a mercancía cualificada, ya está preparado para gestionar una empresa. Se pasa, así, a una segunda fase, correspondiente a la faceta productiva, en la que “este gestor se tiene que limitar a ejecutar aquello para lo que ha sido formado, de ahí el origen de la palabra ejecutivo”. Según Llop, “no hace falta que piense, sólo debe conseguir maximizar los beneficios de la compañía en el menor plazo posible”. Es, por tanto, una mercancía más y, como sucede con cualquier otra, el capitalismo la utiliza y la consume para su objetivo principal: la expansión global del propio sistema.

El principal objetivo del ejecutivo de una multinacional es maximizar los beneficios de la compañía en el menor plazo posible

La RSC es una de las cuestiones que Llop aborda en su tesis. En su opinión, en muchas multinacionales los objetivos de negocio están por encima de estos valores.

La RSC es una de las cuestiones que Llop aborda en su tesis. En su opinión, en la mayoría de multinacionales los objetivos de negocio están por encima de estos valores.

Para conseguir este reto, el gestor o ejecutor debe utilizar todos los medios que estén a su alcance, independientemente de que estén avalados o sancionados por otros poderes contemporáneos (legales o políticos) o por consideraciones éticas o morales. Para el profesor de EADA, “aquí empieza la destrucción del estado de bienestar, falsamente atribuido al sistema capitalista, pues no hay pruebas que demuestren que el enriquecimiento individual comporte una mejora colectiva”. Como explica, “los ejecutivos de una multinacional saben que no existe la ética de los negocios –business ethics– en esa racionalidad capitalista, son perfectas máquinas afinadas para lograr los objetivos de negocio y competir por el capital internacional, aunque ello conlleve deslocalizaciones en otros países o despidos”.

Para Llop, esto no es un problema para el sistema capitalista, como lo demuestra que empresas que generan miles de millones de toneladas de CO2 se autodefinan como empresas verdes, teniendo incluso una memoria de sus prácticas medioambientales. “El sistema capitalista se puede llegar a inventar una memoria en materia de RSC, por ejemplo, utilizando técnicas de marketing, de la mercadotecnia tradicional o con un packaging del producto para que tenga una mayor aceptación social”. Además, continúa, “todas estas compañías se rodean de los mejores asesores legales, fiscales y expertos en dirección estratégica para que parezcan realmente comprometidas con los valores de RSC”.

Consumidores de referencia

Por último, esta tesis analiza la faceta consumidora de los ciudadanos. Y es que, como se expone, “para pertenecer a una élite son necesarios unos signos externos de consumo que se identifiquen con esa élite, como ir a determinados restaurantes, acudir a clubes de golf o esquiar en lugares exclusivos”. En este caso, según Llop, vuelve a darse la alineación y la uniformidad, “pues esta élite acaba conformando un habitus, es decir, un colectivo con los mismos valores y hábitos, a los cuales el sistema capitalista convierte en consumidores de referencia”. Prueba de ello es que en contextos de crisis las instituciones coinciden en dar el mismo mensaje de activar el consumo.  Como dijo Bush tras los atentados del 11-S: “Volved a vuestras vidas. Salid de compras”.

 

En el siguiente vídeo puedes ver la presentación completa que hizo el Dr. Rubén Llop sobre su tesis acerca del capitalismo contemporáneo en la Facultad de Filosofía de la UB:

 

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