Mar 172015
 


Aumenta un 2% la presencia femenina en cargos directivos aunque cobran un 17% que los hombres

De izquierda a derecha, Ernesto Poveda, presidente de ICSA Grupo y director del informe, la Dra. Aline Masuda, profesora de EADA y colaboradora del informe, y Giorgia Miotto, directora de Relaciones Externas y Comunicación de EADA.

De izquierda a derecha, Ernesto Poveda, presidente de ICSA Grupo y director del informe, la Dra. Aline Masuda, profesora de EADA y colaboradora del informe, y Giorgia Miotto, directora de Relaciones Externas y Comunicación de EADA.

“El enfermo se mantendrá estable y con signos de mejora”. Así lo aseguró hace unos días Ernesto Poveda, presidente de ICSA Grupo y director del informe, en alusión a la discriminación de la que siguen siendo víctima muchas mujeres para acceder a puestos directivos. Poveda utilizó esta metáfora para referirse a la leve mejora en los dos últimos años del porcentaje de presencia femenina en cargos de dirección. Según el 9º informe anual ‘Diferencias retributivas entre géneros’, presentado hace unos días en EADA, desde 2013 hay un 2,2% más de mujeres directivas. “Ya es el segundo año de mejora, debido sobre todo a una tímida recuperación económica en nuestro país, lo que constata un cambio de tendencia en la discriminación por géneros y abre una esperanza a la igualdad en los próximos años”, afirmó Poveda.

En todo caso, esta “enfermedad” no se curará tan rápidamente. Y es que el informe de ICSA confirma, una vez más, que la discriminación por géneros persiste, con porcentajes muy dispares entre hombres y mujeres. Por ejemplo, mientras la presencia de hombres en cargos directivos es del 87,5% en las mujeres es tan solo del 12,5% –lejos del casi 20% que se consiguió en 2008–. Estas diferencias son evidentes en todas las posiciones representadas en los comités de dirección –por ejemplo, en dirección de RR.HH. hay un 69,5% de hombres frente a un 30,5% de mujeres, diferencia que se acentúa aún más en los puestos de dirección de Producción: 94,5% de hombres y 5,5% de mujeres–.

Mientras la presencia de hombres en cargos directivos es del 87,5%, en el caso de las mujeres es tan solo del 12,5%

A esto cabe añadir las diferencias retributivas entre ambos sexos. En cifras absolutas, la retribución media actual de un hombre directivo es de 83.000 euros brutos anuales, mientras que la de su homóloga femenina es de 71.713. Y no sólo eso sino que, además, los salarios de las mujeres directivas han descendido en el último año en torno al 1%, una tendencia que se extiende al resto de categorías profesionales –mandos intermedios y empleados–.

Los efectos de la crisis

Ernesto Poveda afirmó que los datos del estudio reflejan un cambio de tendencia y un avance hacia la igualdad entre hombres y mujeres.

Ernesto Poveda afirmó que el estudio refleja un cambio de tendencia y un avance hacia la igualdad entre hombres y mujeres.

La crisis económica sigue siendo uno de los factores que más peso tiene en este contexto de discriminación hombre-mujer. Según el presidente de ICSA Grupo, “la recesión que arrastramos desde 2008 ha sido especialmente dura para la mujer, que ha visto limitadas sus posibilidades de acceder a puestos directivos por la disponibilidad absoluta que se les exige y por las dificultades para conciliar vida laboral y familiar”.

La recesión ha sido especialmente dura para las mujeres, que han visto limitadas sus posibilidades de acceder a puestos directivos por la disponibilidad absoluta que se les exige y por las dificultades para conciliar vida laboral y familiar

En la misma línea, la Dra. Aline Masuda, profesora de EADA y colaboradora del informe, manifestó que “los resultados están íntimamente ligados a la situación económica, la cual ha hecho renacer modelos de gestión conservadores, más masculinos”. Para Masuda, “se ha vuelto al control, a la rigidez, a la dedicación absoluta, en definitiva, a un entorno en el que la mujer tiene las de perder porque valora más otros aspectos como la conciliación y la flexibilidad”.

En relación a esta cuestión, Giorgia Miotto, directora de Relaciones Externas y Comunicación de EADA, responsabilizó de esta situación a las empresas “por no fomentar la conciliación laboral y familiar” pero, en parte, a las mujeres “por no desvincularse de las cargas domésticas y familiares y por conformarse con los puestos que ya desempeñan, descartando cualquier puesto de mayor responsabilidad por la dedicación que comporta”. En cuanto a las diferencias salariales, Miotto denunció que “las empresas sigan sin impulsar políticas a favor de la equiparación retributiva por los mismos puestos de trabajo” y animó a las mujeres a que “no tengan miedo en reclamar un aumento salarial, como hacen los hombres más frecuentemente, haciendo valer su trabajo y aportación a la organización”.

Otros factores de peso

Masuda manifestó que todavía hoy hay un gran número de empresas que se gestionan con modelos anticuados que no tienen en cuenta ni la conciliación ni la flexibilidad.

Masuda manifestó que todavía existe un gran número de empresas que se gestionan con modelos anticuados que no tienen en cuenta ni la conciliación ni la flexibilidad.

Pero la recesión no es el único factor que influye en estas diferencias entre hombres y mujeres. Para Masuda tiene un gran peso la forma de concebir y gestionar la empresa, propia de modelos anticuados, cuando se ha demostrado que las compañías más exitosas son aquellas que basan su filosofía laboral en aspectos como la flexibilidad y la creatividad”.

La rigidez de muchos procesos de selección, el incumplimiento de la lesgislación vigente en temas de igualdad y la falta de transparencia de las empresas para mostrar las tablas de salarios son otros factores de la discriminación por cuestión de género

En este sentido, Poveda criticó “la rigidez de muchos procesos de selección en los que sigue primando la cuestión del género y no lo que puede aportar el candidato o candidata para conseguir los objetivos de negocio”. A esto añadió dos aspectos más. Uno es el incumplimiento de la lesgislación para fomentar la igualdad en la empresa, “algo que no sucede en los países vecinos de Italia y Francia”. El otro es la falta de transparencia de las compañías en cuanto a la tabla de salarios, “pues deberían mostrar la retribución que tienen hombres y mujeres por un mismo puesto de trabajo y comparar lo que cobran en relación a los salarios del mercado”.

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