Ene 232015
 


Rafael Sambola, Director y professor del Master en Direcció Financera de EADA

Rafael Sambola, fotografiat al seu despatx d'EADA.

El professor Rafael Sambola, fotografiat al seu despatx d’EADA.

Recientemente, Eurostat publicaba, que la inflación interanual en el 2014 se situaba en la eurozona en el – 0,2%, con una caída de cinco décimas respecto al dato registrado en Noviembre. Simultáneamente, Christine Lagarde, Directora Gerente del FMI, hablaba de un elevado riesgo de que la economía global y particularmente la europea, se atasque y siga una tendencia en estos próximos años “de crecimiento mediocre” con aumento de los niveles de desempleo y de deuda.
Estos problemas que han sido reconocidos de forma explícita por el del Banco Central Europeo, han obligado, en los últimos tiempos, a Mario Draghi a tomar medidas convencionales y extraordinarias (reducción a mínimos de los tipos de interés, tipos de interés negativo para depósitos en el BCE, barra libre de liquidez a la banca a través de los LTRO etc.). Todo con un solo objetivo: romper la tendencia poco optimista que sigue nuestra economía.
Sin demasiados resultados aparentes hasta ahora, Mario Draghi ha tomado de nuevo la iniciativa, con la puesta en marcha de un programa de compra de deuda por más de un billón de euros. Una medida que pone de relieve el peligro de deflación y las débiles previsiones de crecimiento en la eurozona. Aunque es ciertamente difícil predecir los efectos de la medida, merece la pena reflexionar sobre las posibles consecuencias y sus efectos en la economía real:

  • En primer lugar, solo el anuncio de la posible expansión monetaria propuesta por Mario Draghi ha implicado una devaluación paulatina del euro respecto al dólar, efecto ya descontado en estos momentos por el mercado. Una circunstancia que ya está favoreciendo a las empresas que exportan sus bienes y servicios en mercados diferentes a la Unión Europea, al verse reducido su precio de venta por la devaluación de la moneda.
  • La expansión cuantitativa adoptada, pretende comprar bonos emitidos por los gobiernos y deuda corporativa de empresas, con el objetivo de ocasionar un descenso de los tipos de interés e inyectar más dinero en los mercados. Una medida que en este caso beneficiará a la economía de los diferentes países, principalmente periféricos, como consecuencia del ahorro financiero que se obtendrá en el futuro, con nuevas emisiones.
  • También es cierto que la bajada de tipos debería favorecer a las empresas. Pero a mi entender su repercusión se originará de forma mayoritariamente en las grandes compañías, permitiéndoles a estas iniciar rondas de negociación con la banca, para reducir tipos y reestructurar así su deuda. Recordemos asimismo que quien emite deuda corporativa es mayoritariamente la gran empresa. A partir de ahora estas tendrán la oportunidad de emitir bonos y obligaciones a unos tipos de interés muy favorables.
  • En un periodo caracterizado por el débil crecimiento, demanda aun poco solvente y paulatino desapalancamiento, difícilmente percibo una repercusión directa de esta decisión en las pequeñas y medianas empresas. Previamente a esta decisión el BCE ya emitió una nueva ronda de financiación para los bancos (LTRO) con unos tipos de interés cercanos a cero. Lo cierto es que el impacto de esta medida no se ha dejado notar de momento en la economía real.
  • La cuarta cuestión que debemos plantearnos es ¿qué hará el inversor cuando vea caer a mínimos los tipos de interés de la deuda pública y paralelamente el de los bonos corporativos? Pues que esta circunstancia aconsejará el traslado de los fondos invertidos, hacia a la renta variable en busca de mayores ganancias. Asistiremos por tanto en los próximos meses, a subidas generalizadas de las bolsas europeas, tal como ha sucedido en EEUU, donde en este caso se puede observar una clara correlación entre las alzas del índice S&P500 y los diferentes programas de expansión realizados por la FED. Por cierto, no nos confundan, esto no equivaldrá a que la economía real empieza a recuperarse, se trata tan solo de la economía financiera.
  • Bajada de tipos de interés de la deuda pública, reducción de los costes financieros de las grandes empresas, devaluación paulatina del euro, subidas previsibles de las bolsas europeas ¿pero qué sucederá con la economía real? Sinceramente creo que poca cosa, al menos a corto plazo. Pero si no funciona esta compra masiva de deuda, a quien le generará severas pérdidas, como casi siempre es al contribuyente. Recordemos que la medida responsabiliza en un 80% de las compras a cada banco central de cada país en el supuesto de impago.
  • Finalmente hacer la observación de que quieren volver a los problemas de nuestra economía con más endeudamiento. ¿no nos acordamos de las consecuencias que comporta crecer con apalancamiento?

Hace unos meses el Banco Europeo de Inversiones planificaba una dotación de recursos de 3,5 millones de euros para iniciar un plan de inversiones en la Unión Europea. Mario Draghi destina ahora un total de más de 1,1 billones de euros para comprar deuda, inyectar liquidez y facilitar el crédito. Desde mi punto de vista se pierde una gran oportunidad para unificar estos importes y desarrollar un plan de inversiones en infraestructuras, innovación, investigación, formación etc. que permita a la economía europea arrancar el motor del crecimiento y competir al mismo tiempo con cualquier otra economía.
Un país, al igual que una empresa, solo tiene asegurado su crecimiento, si selecciona y ejecuta inversiones que le generen valor. Una proporción de inversiones por un importe proporcional al crecimiento que quiere conseguir. Es una lástima que no aprovechemos esta ocasión

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