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Ene 152015
 

Franc Ponti,
Profesor del Global Innovation Management Center de EADA

El profesor de EADA Franc Ponti es experto en innovación y creatividad.

El profesor de EADA Franc Ponti es experto en innovación y creatividad.

El reciente atentado de París nos recuerda que los humanos estamos lejos todavía de ser hábiles en practicar el arte de la concordia. Hay demasiado odio en nuestros corazones. Odio a lo que es diferente y a lo que no coincide con nuestros planteamientos. Es una pena, pero es así. Evolutivamente somos todavía débiles y nuestras neuronas nos juegan malas pasadas. Los celos, el rencor y la envidia pueden paralizar, a veces para siempre, nuestra capacidad para pensar de forma tranquila y sosegada.

Hay que practicar la tolerancia. Cada día. Sin parar. Es la única manera de ir cambiando, poco a poco, nuestra tendencia a ser violentos y agresivos. Los budistas tibetanos nos proponen antídotos. Contra la tristeza, alegría e ilusión. Contra el enojo, tranquilidad. Y contra el odio, compasión. Practicar la tolerancia y la compasión no solo contribuiría a hacer un mundo mejor; nos hará también más felices, ayudándonos a despojarnos de nuestros miedos. El miedo es la madre de la violencia, cantaba Peter Gabriel.

Los celos, el rencor y la envidia pueden paralizar, a veces para siempre, nuestra capacidad para pensar de forma tranquila y sosegada

La compasión es un antídoto que sirve para casi todo. Contrarresta las emociones destructivas. El Dalai Lama ha insistido siempre en practicar la compasión, creo que deberíamos hacerle caso. Nadie merece sufrir, nadie merece ser infeliz. Por tanto, no caigamos en el error de desear infelicidad y sufrimiento a los demás. Pero es que, además, numerosos estudios científicos ponen de relieve que las personas más compasivas son mucho más felices. Sobre todo si las comparamos con las más rencorosas, envidiosas o agresivas.

Tener compasión nos vuelve más tolerantes, nos permite aceptar las cosas e integrarlas en nuestra perspectiva vital. Facilita el trabajo en equipo y la resolución de problemas. Sin personas compasivas al final vence el odio y la diferencia. Desarrollar habilidades de compasión y tolerancia debería ser uno de los objetivos más importantes de todo plan educativo.

La compasión y la tolerancia facilitan también la creatividad y la innovación. Permiten que personas distintas acaben trabajando juntas y colaboren de manera de forma inteligente. La generosidad es la madre de la creación. Contrariamente, entornos excesivamente crispados y competitivos impiden que las personas acaben integrando sus puntos de vista para innovar con éxito. Lo importante en innovación es el factor humano, no la tecnología, como bien sabía Steve Jobs.

La compasión y la tolerancia permiten que personas distintas acaben trabajando juntas y colaboren de manera inteligente

Si sentimos aversión u odio hacia alguien o algo, sentémonos en silencio y vayamos transmutando ese odio en compasión. Parece difícil pero no lo es tanto. Si somos capaces de abrir nuestro corazón comprobaremos que el odio tiende poco a poco a desaparecer, a esfumarse. Dormiremos más tranquilos y sonreiremos más, dos aspectos importantes para vivir muchos más años y ser más felices. Hay que tener unos minutos al día o a la semana para apagar los odios y trabajar las compasiones. Nadie ni nada merece nada malo. ¿Por qué nos complicamos tanto la vida?

Publicado en ‘Diari de Tarragona’
11 de enero de 2015
Kantar-Media

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