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Nov 102014
 

Elisabet Garriga, profesora de Política de Empresa y directora del Centro de Corporate Sustainability Impact de EADA

Elisabet Garriga es directora del Centro de Corporate Sustainability Impact de EADA, que realiza una importante labor de investigación y difusión de modelos de implementación e impacto de responsabilidad social.

Elisabet Garriga es directora del Centro de Corporate Sustainability Impact de EADA, que realiza una importante labor de investigación y difusión de modelos de implementación e impacto de responsabilidad social.

La crisis económica y financiera lleva tiempo impactando los pilares de la responsabilidad social y sostenibilidad de las empresas españolas. Una reciente investigación realizada por la escuela muestra que cerca de la mitad de las empresas han disminuido sus presupuestos de responsabilidad social, con un efecto mayor en las pymes, llegando a desaparecer el presupuesto en el 40% de los casos analizados. Esto se ha traducido en una reducción del número y calidad de las iniciativas y las actividades de responsabilidad social desempeñadas por la empresa a todos los niveles. Sin embargo, los problemas y demandas sociales no paran de crecer. Cada vez son más los hogares que tienen todos sus miembros en el paro y más son los parados de larga duración, mientras el llamado estado del bienestar recorta la mayoría de los servicios sociales, sanitarios o educativos que ofrecía antaño.

Las empresas deben hacer más con menos, deben pensar mejor cómo y de qué manera gastar su presupuesto de RSE para obtener el máximo rendimiento social

Por tanto, las empresas deben hacer más con menos; deben pensar mejor cómo y de qué manera gastar su presupuesto de responsabilidad social empresarial (RSE) para obtener el máximo rendimiento social; deben mostrar que los programas de RSE han obtenido una influencia o un efecto positivo en la sociedad y han ayudado a solucionar problemas sociales actuales. Así, hoy en día, los programas deben producir el máximo impacto social. La medición de este impacto ha empezado a ser clave. Sin embargo, tan solo el 20% de las empresas muestran en sus memorias indicadores al respecto. Un factor que explica este bajo porcentaje es que no existe una metodología ni unos indicadores, ni una definición sobre qué es el impacto social y cómo medirlo.

Para Garriga, es tan importante impulsar iniciativas de RSE como medir su impacto social desde el punto de vista de repercusión en la sociedad y del retorno de la inversión.

Para Garriga, es tan importante impulsar iniciativas de RSE como medir su impacto social desde el punto de vista de repercusión en la sociedad y del retorno de la inversión.

¿Cuáles son las medidas de impacto social existentes en las empresas? Actualmente son muy variadas. En algunos casos, las empresas basan sus medidas de impacto social en indicadores de estándares internacionales como el GRI (Global Reporting Initiative) o en sistemas de calidad como la ISO 1400 o la ISO 26000. Basados en estos indicadores, la mayoría de empresas reportan como impacto social de sus programas el número de beneficiarios, la cantidad de euros invertida o el coste del programa, los bienes comprados o los recursos aportados… Sin embargo, estas medidas son los inputs o recursos invertidos en el programa (el coste o el dinero invertido), o actividades (lo que hace el programa) o outputs (resultado inmediato) y no recogen el impacto social.

RSE: El modelo de medición de EADA

En EADA llevamos un par de años trabajando un nuevo enfoque centrado en medir cómo afecta al beneficiario ese programa de RSE, qué le ha cambiado y cómo ha mejorado su bienestar y su calidad de vida. De las muchas teorías existentes que conceptualizan y miden del bienestar y calidad de vida, una de las más completas y más globales es la teoría de capacidades de Amartya Sen, premio Nobel de Economía en 1998.

El modelo de EADA mide  valores como el bienestar y la calidad de vida de los beneficiarios de las acciones sociales teniendo en cuenta su situación personal, familiar, laboral y social.

El modelo de EADA mide valores como el bienestar y la calidad de vida de los beneficiarios de las acciones sociales teniendo en cuenta su situación personal, familiar, laboral y social.

Mientras que existen teorías que relacionan bienestar y calidad de vida con nivel de ingreso y de renta (a mayor nivel de ingreso, mayor bienestar), otros lo hacen por la utilidad o satisfacción de ese nivel de ingreso o renta (a mayor utilidad, mayor bienestar). El enfoque de Amartya Sen se basa en el concepto de capacidades como indicador del bienestar y calidad de vida de las personas (a mayores capacidades, mayor bienestar). Según Sen, el bienestar y/o desarrollo tiene que ver, más bien, con las cosas que las personas pueden realmente hacer o ser (las capacidades), entendidas como las oportunidades reales para elegir y llevar una vida que consideran valiosa con los recursos (dinero, bienes, activos) que tienen disponibles, teniendo en cuenta sus limitaciones psicológicas, sociales y ambientales. No tan solo tiene en cuenta el dinero o los recursos sino lo que realmente puede hacer la persona con él. El enfoque ha sido utilizado por diferentes organismos como la ONU para medir el desarrollo humano de los países; pero hasta el momento no se había utilizado como metodología para analizar el impacto social en el entorno empresarial y en los programas de RSE. Así, pues, el impacto social de la RSE se mediría por las capacidades generadas en los beneficiarios del programa.

El modelo de EADA no sólo mide la vertiente económica o cuantitativa sino también la más intangible y subjetiva en el beneficiario, en su calidad de vida y bienestar

Llevamos ya un par de años midiendo y aplicando el enfoque de capacidades de Amartya Sen en varias empresas y en varios colectivos en riesgo de exclusión social como personas con discapacidad, mujeres víctimas de violencia de género y jóvenes en riesgo de exclusión social. Capacidades como la iniciativa, la comunicación, el trabajo en equipo, la autonomía, la solidaridad son algunas de las identificadas en el nuevo ámbito de los programas de formación e inserción laboral de estos colectivos. El resultado de este enfoque es que aporta un mejor y mayor conocimiento del impacto global de los programas de RSE. Es importante conocer todo, no tan solo la vertiente económica o cuantitativa, sino también la más intangible y subjetiva en el beneficiario, en su calidad de vida y bienestar. Así con las capacidades, la empresa es capaz de reportar más y mejor el impacto social de sus programas. Ahora es capaz de hacerlo de una manera más completa: tiene en cuenta más efectos y elementos.

Los programas de RSE deberían tener como objetivo los grupos de interés de la empresa, empleados, clientes y proveedores, convirtiéndoles en beneficiarios de dichos programas

La profesora de EADA incide en que las acciones de RSE deben implicar a todo el personal de la empresa así como a grupos de interés relacionados.

La profesora de EADA incide en que las acciones de RSE deben implicar a todo el personal de la empresa así como a grupos de interés relacionados.

Aunque me he centrado en la medición del efecto de los programas de RSE, no querría acabar mi artículo sin dejar claro que esta debería estar enlazada en la cadena de valor de la empresa. Los programas de RSE deberían tener como objetivo los grupos de interés de la empresa, empleados, clientes y proveedores; convirtiéndoles en beneficiarios de dichos programas. Sobre todo, para desligar estas acciones de las clásicas operaciones de imagen que han recibido tantas críticas por parte de la sociedad.

Publicado en ‘El Periódico de Catalunya’ 28 de octubre de 2014 Kantar-Media

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