Oct 212014
 

Jordi Díaz, Director de Programas de EADA

Jordi Díaz, director de Programas de EADA, hace un paralelismo entre los objetivos que persiguen los deportistas y los ejecutivos.

Jordi Díaz, director de Programas de EADA, hace un paralelismo entre los objetivos que persiguen los deportistas y los ejecutivos.

Tras el período estival iniciamos un nuevo curso con nuevos retos y nuevas ilusiones. Pero en esta ocasión debemos hacer frente a más adversidades, pues el contexto político, social y económico actual plantea nuevos desafíos. Prueba de ello es la tensión política interna que vivimos estos días, la gestión de un difícil caso social como es la epidemia del Ébola, la delicada situación económica que todavía arrastramos a pesar del lento repunte que se empieza a vislumbrar y un sector tecnológico que todavía no ha conseguido despegar a los niveles de otros países más punteros.

Antes de iniciar un negocio en otro mercado hay que hacer un análisis del macroentorno, lo que comúnmente se conoce como análisis PEST, que consiste en identificar los cambios que se están produciendo en ese país a nivel político, legal, económico, socio-cultural o tecnológico

Todos estos desafíos de alcance internacional coinciden con lo primero que se enseña en una escuela de negocios, el denominado análisis PEST, que hace referencia al contexto político, económico, social y tecnológico de cualquier lugar en el que se pretenda emprender cualquier negocio. Pero a estas cuatro derivadas me gustaría añadir otra más, la “D” de deporte, cada vez más ligado al mundo empresarial, pues ejecutivos y deportistas comparten un mismo objetivo: el rendimiento. De ahí que este año en EADA hayamos impulsado el Master en Alto Rendimiento Directivo (MARD), un innovador programa de formación que planteamos en colaboración con el CAR de Sant Cugat y que consiste en aplicar los principios básicos del entrenamiento para deportistas de élite en la formación para directivos.

En nuestro país contamos con deportistas de élite que, al igual que los ejecutivos, buscan el máximo rendimiento. Un buen ejemplo es Mireia Belmonte, que en los últimos Europeos de Natación de Berlín se coronó como una de las mejores nadadoras mundiales (FOTO: Federació Catalana de Natació).

En nuestro país contamos con deportistas de élite que, al igual que los ejecutivos, buscan el máximo rendimiento. Un buen ejemplo es Mireia Belmonte, que en los últimos Europeos de Natación de Berlín se coronó como una de las mejores nadadoras mundiales (FOTO: Federació Catalana de Natació).

En nuestro país, contamos con grandes deportistas de élite que han situado el deporte español en primera línea internacional. El ejemplo más reciente es el del equipo femenino de natación que en los Europeos de Natación de Berlín de este verano ha conseguido un total de 13 medallas, convirtiendo a Mireia Belmonte en una de las mejores nadadoras mundiales. Pero en el deporte, como en la vida misma, no siempre se puede estar en la cima pues, por ejemplo, el invencible equipo de tenis español ha perdido su liderazgo en la Copa Davis o, también, los equipos nacionales de fútbol y baloncesto que no han revalidado sus títulos internacionales de hace tan solo unos años. Y es que si algo tienen claro los profesionales del mundo del deporte es que “ganar y perder” forma parte del juego. Ni cuando ganamos somos tan buenos ni cuando perdemos somos los peores. Cuando en el año 2012 Rafa Nadal cayó lesionado fueron muchos los que pensaron que no volverá a estar en la élite del tenis pero se equivocaron porque Nadal recuperó el primer puesto de la ATP en 2013. Algo similar se comentaba de los equipos de fútbol y baloncesto antes de los éxitos que se cosecharon después.

Los deportistas tienen claro que ganar o perder forma parte del juego. Pero, sobre todo, que ni cuando ganan son tan buenos ni cuando pierden son los peores

Por todo ello, esta “D” de deporte me sirve de argumento para animar a todo el mundo a no rendirse, a seguir adelante a pesar del contexto adverso que estamos atravesando. En este sentido, me gustaría transmitir la misma idea que inculcamos a nuestros alumnos en EADA, que no tengan miedo al fracaso, que arriesguen, que tengan ideas atrevidas. El error puede ser una nueva oportunidad. Y, al igual que los deportistas, debemos levantarnos de la caída y seguir luchando, pues podemos dar la vuelta a la situación y regresar a la senda de la victoria.

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