Oct 172014
 


Franc Ponti, profesor del Global Innovation Management Center de EADA

Franc Ponti es profesor de innovación en EADA.

Franc Ponti es profesor de innovación en EADA.

Es una palabra poco grata en el mundo de la empresa. A los jefes no les acostumbran a gustar los comportamientos transgresores. Prefieren, en general, personas dóciles y más o menos sumisas. La transgresión es muchas veces sinónimo de indisciplina o de desacato.

Transgredir es ir más allá de los límites de las fronteras de algo. Necesita buenas dosis de valentía y de curiosidad. Los cobardes no transgreden nada, se quedan en su zona de confort y procuran no equivocarse jamás. Los transgresores, en cambio, se arriesgan y no temen las consecuencias que su comportamiento heterodoxo pueda acarrear. Transgredimos cuando nos apartamos de la norma, de lo establecido. Y a muchas personas eso les da miedo. Prefieren vivir en un entorno controlado y seguro.

Pero las empresas de los tiempos que nos toca vivir necesitan ser más transgresoras. Sin transgresión no hay innovación. Innovar implica casi siempre acercarnos a los límites e ir más allá, corriendo los riesgos necesarios. Richard Branson concede libertad a sus empleados para que se vayan de vacaciones siempre que lo deseen. Virgin ha sido siempre una empresa adelantada a su tiempo. Si nos conformamos con lo que ya sabemos no innovaremos jamás. Y por tanto navegaremos eternamente por los mares de la mediocridad. Ese es el problema de muchas empresas, encerradas en la comodidad de lo conocido o incapaces de cambiar y adaptarse a los nuevos tiempos. El antiguo presidente de General Electric, Jack Welch, afirmaba vehementemente que “hay que cambiar antes de que sea necesario”.

Si nos conformamos con lo que ya sabemos no innovaremos jamás. Ese es el problema de muchas empresas, encerradas en la comodidad de lo conocido o incapaces de cambiar y adaptarse a los nuevos tiempos.

Ponti pone el ejemplo de algunas empresas californianas  que incorporan la transgresión a sus prácticas habituales de management.

Ponti pone el ejemplo de algunas empresas californianas que incorporan la transgresión a sus prácticas habituales de management.

En California hay empresas que incorporan la transgresión a sus prácticas habituales de management. Tienen “equipos revolucionarios” que ponen la empresa patas arriba para descubrir sus miserias y su necesidad de cambios radicales. Son empresas con jefes que no les gusta rodearse de aduladores sino de gente crítica y contestataria. Saben que el conformismo es el peor enemigo de la innovación.

Transgredir debe dejar de ser patrimonio de artistas para pasar a serlo también de empresarios y directivos. Y para lograrlo las empresas deben cambiar. Aumentar la democracia en la toma de decisiones, dar más poder a la gente, aplanar las estructuras jerárquicas, buscar diversión radical en el día a día, crear ambiente de colaboración intensa… ¿Estamos preparados para este cambio? ¿O todavía nos agarramos desesperadamente a los cánones del viejo management?

En todo consejo de administración debería haber un joven de veintitrés años que aporte frescura, imaginación, provocación, desinhibición , locura, rauxa

Si queremos cambiar la sociedad debemos al mismo tiempo cambiar las empresas. Huir del modelo de control imperante por doquier y confiar más en la iniciativa y la creatividad de las personas. Confiemos en la gente joven. Para ellos la transgresión es algo normal. En todo consejo de administración debería haber un joven de veintitrés años. Necesitamos frescura, imaginación, provocación, desinhibición, valentía, locura, rauxa… Las personas no han nacido para estar años y años encerradas en jaulas. Necesitan volar. Y para atreverse a hacerlo va bien un buen empujón. No tengamos miedo.

Publicado en ‘Diari de Tarragona’
12 de octubre de 2014
Kantar-Media

  One Response to “Transgredir para innovar

  1. Excelente artículo! Envidia me dan esas empresas americanas que tienen un equipo de “transgresores”. Sería tan útil en este país y en este momento que nadie arriesga! Saludos. Merche Palomino

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