Jun 102014
 

Dr. Xavier Sales

Dr. Xavier Sales

El hecho de ser profesor en una escuela de negocios junto con haber llegado a ello después de una importante reorientación profesional, hace que en ocasiones, amigos o conocidos me consulten sobre qué estudiar o hacia donde encaminar sus carreras profesionales. Obviamente, es difícil aconsejar sobre ello y por supuesto, ni tengo una bola de cristal ni la habilidad de ver el futuro. Curiosamente, esta pregunta me lleva siempre a pensar en aquellas protestas de los agentes de aduanas y sus trabajadores en 1992 justo antes de la supresión de las aduanas interiores en la UE.

España entró en la UE el 1 de enero de 1986, un año antes se firmaron los acuerdos de Schengen. Desde mi punto de vista, desde que empezó a discutirse ese acuerdo, era relativamente fácil predecir que las aduanas de La Jonquera e Irún acabarían desapareciendo junto con todos los puestos de trabajo relacionados con ellas. ¿Por qué la gente que se dedicaba a eso no empezó a buscar otros trabajos y esperó al último momento? O ¿cómo a alguien consideró iniciar una carrera en ese sector en los años 80?

Seguramente es muy difícil saber qué profesiones u ocupaciones tendrán éxito dentro de 10 o 20 años, y más si tenemos en cuenta que algunas de ellas puede que ni siquiera existan como tales aún, pero sí podemos tener pistas sobre las que tienen pocas posibilidades de existir. En 1963 la fábrica de Hispano Olivetti en la Gran Vía de Barcelona tenía 3.200 trabajadores, primero la aparición de las maquinas de escribir electrónicas y después los ordenadores hicieron desaparecer todos esos puestos de trabajo y provocaron el cierre de una inmensa fábrica que hoy ha pasado a formar parte del centro comercial “Les Glories”.

Incluso productos que aparecieron con posterioridad al año 1963, ya han desaparecido: los contestadores automáticos para teléfonos, las cintas de cassette, el walkman, los diskettes de ordenador, las videograbadoras VHS o Beta, o los salones de videojuegos a monedas. Obviamente cualquiera que se dedicase a la producción o comercialización de estos productos vio desaparecer su puesto de trabajo.

Partiendo de la premisa de que es mejor no dedicarse a algún sector que vaya a desaparecer, es un ejercicio interesante plantearse qué sectores o profesiones están en riesgo de extinción. Podemos comenzar la lista por aquellos que aun existen pero están en claro declive ante la aparición de substitutivos que hacen la misma función de manera más eficaz o más eficiente: máquinas de fax, lectores de CD o DVD, película fotográfica, teléfonos públicos a monedas o aparatos GPS exclusivamente.

Siguiendo el razonamiento, el consejo sería, obviamente, no dedicarse a un trabajo que vaya a desaparecer o pueda llegar a ser residual. Evidentemente, algunos casos son más fáciles de identificar que otros. Todos aquellos productos que utilizan el papel como soporte para información es esperable acaben sucumbiendo, así, la impresión y distribución de tarjetas de visita, agendas, mapas de carretera, listines de teléfono, y aunque cueste aceptarlo, periódicos, enciclopedias y libros en general.

También deberíamos incluir aquellos que se dediquen a comercializar los productos destinados a desaparecer como videoclubs, librerías, tiendas de discos, kioscos, etc. o aquellos cuyo valor se basa en la gestión de información como agencias de viaje, corredurías de seguros o agencias inmobiliarias. En línea con la gestión de información, podemos situar puestos de trabajo dedicados al cobro de productos o servicios, además de cajeros de autopista o parkings donde ya es evidente, cajeros de supermercado y en general de cualquier cobro en la venta al por menor.

Otra categoría son los trabajos que pueden ser substituidos por robots o computadores, aquí, deberíamos incluir todos aquellos que operan maquinaria, ya sea de construcción, producción o transporte, y que aunque sorprenda incluye a los conductores de taxis, camiones o trenes y puede que incluso aviones.

Finalmente un sector que puede sorprender es la banca. Este sector no solo se dedica en gran medida a la gestión de información, además ya existen nuevas empresas que ofrecen online los servicios que hasta hace poco sólo ofrecía la banca por una fracción del coste. Y eso independientemente del desprestigio que acarrean.

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