May 282014
 


Caminata solidaria contra la pobreza y la injusticia

Camisetas con los nombres de los participantes de EADA en la Trailwalker de Girona

Camisetas con los nombres de los participantes de EADA en la Trailwalker de Girona

Hace unas semanas, EADA volvió a participar en una de las citas solidarias más importantes del año: la 4ª Oxfam Intermón Trailwalker de Girona, un desafío deportivo que consiste en caminar 100 km. en un máximo de 32 horas, con salida en Olot, pasando por Girona y acabando en Sant Feliu de Guíxols.

La prueba, que tras celebrarse en Girona entre el 26 y el 27 de abril se realizará en Madrid los próximos 5 y 6 de julio, plantea este recorrido de 100 km. en alusión a la distancia que deben hacer diariamente los niños de Etiopía, Burkina Faso, Nicaragua, República Dominicana, Sudán del Sur e Indonesia para acceder a un pozo de agua potable. De ahí que el lema de la marcha fuera ‘Kilómetros que cambian vidas’ y que muchos de los equipos hicieran esta ruta con bidones para solidarizarse con todos estos niños.

Actualmente, muchos niños de África, América del Sur e Indonesia deben recorrer 100 km. de distancia para acceder a un pozo de agua potable. A esto cabe añadir los 900 millones de personas en todo el mundo que se acuestan con hambre cada día

Se calcula que en la edición de Girona se han recaudado unos 700.000 euros, fruto de los 1.500 euros que debía aportar cada equipo y de las acciones solidarias que todos ellos han llevado a cabo para apoyar a los más de 400 proyectos de Intermón Oxfam en todo el mundo. A modo de ejemplo, gracias al dinero recaudado en las anteriores ediciones de la marcha se han podido impulsar programas como el Banco de Agua de Etiopía, que permite que 115.916 personas accedan a agua potable, o llevar alimentos necesarios a aquellas poblaciones donde la desnutrición es una de las principales causas de muerte –según Intermón Oxfam, actualmente casi 900 millones de personas se acuestan con hambre cada día–.

La experiencia de los equipos de EADA

Los miembros de uno de los equipos de EADA que caminaron los 100 km.

Los miembros de uno de los equipos de EADA que caminaron los 100 km.

En la 4ª Oxfam Intermón Trailwalker de Girona se inscribieron 356 equipos, tres de los cuales pertenecían a EADA, con 12 personas que hicieron los 100 km. caminado y 6 más de avituallamiento, dando apoyo a los que participaban. Todos ellos recuerdan lo dura que fue la prueba, sobre todo por la noche, en que llovió, hizo viento y frío. “Me acuerdo que a las 3 de la madrugada, en la parada que había en Cassà de la Selva, estábamos todos muy cansados”, explica Giulio Toscani, director de los programas MBA de EADA. Y añade: “Prueba de ello es que a uno de los miembros de nuestro equipo le estaban curando las llagas de los pies en el avituallamiento de Cassà de la Selva y, a pesar del dolor, se quedó dormido”.

Giulio Toscani reconoce que hubo momentos críticos , sobre todo por el cansancio, la lluvia y el frío, en los que se animaban unos a otros para poder acabar el recorrido

Toscani reconoce que hubo momentos de decaimiento, “pero nos animábamos mutuamente para poder acabar el recorrido”. ¿Cómo? Pues, en su caso, “cantando en italiano cuando estaban aburridos o charlando con los amigos”. Sin duda, en estos momentos tuvieron un papel fundamental los seis componentes del equipo de avituallamiento. Olga Damaret, directora del hotel y campus residencial de EADA en Collbató, fue una de las personas que estaban en las paradas de avituallamiento. “Les enviábamos WhatsApps preguntándoles qué les apetecía comer, les pasábamos también vídeos y fotos para animarlos y, cuando llegaban a las paradas de avituallamiento, les recibíamos con pelucas y gorras para hacerles reír y conseguir que no pensaran en el dolor ni en el cansancio”. Olga también ha ideado durante todo el año varias acciones solidarias para recaudar dinero en EADA, como unas pulseras que se vendían simbólicamente a 2 euros o pequeñas salidas a la montaña de Montserrat también con precios simbólicos.

Olga Damaret, integrante del equipo de avituallamiento de EADA, explica que enviaban WhatsApp a los que caminaban preguntándoles qué les apetecía para comer, además de vídeos y fotos con pelucas para hacerles sonreír y para que se olvidaran del cansancio y del dolor

 En esta imagen, otro de los equipos de EADA, en el momento de su llegada a meta

En esta imagen, otro de los equipos de EADA, en el momento de su llegada a meta

En general, todos coinciden en que ha sido una experiencia colectiva inolvidable. Este es el caso de Ismael Gil, director de Marketing Executive Education de EADA, que también participó en la marcha: “Para mí ha sido una experiencia totalmente nueva pues, aunque en ocasiones he realizado pruebas de larga distancia nunca lo había hecho en equipo. Completar la prueba todos los componentes del equipo juntos exigía un gran esfuerzo y, a la vez, un gran compromiso”.

Según Ismael Gil, a pesar de todos los contratiempos, la causa solidaria de la prueba y el ambiente excepcional que se respiraba es lo que nos animó a continuar

Ismael recuerda también lo dura que fue la noche: “Tuvimos como 4 o 5 horas de lluvia y me acordé de Forrest Gump, cuando en la película narra todas las formas posibles de lluvia y que yo también viví”. Pero, al igual que sus compañeros, “a pesar de todos los contratiempos, la causa solidaria de la prueba y el ambiente excepcional que se respiraba es lo que nos permitió llegar a la meta”.

Deja un comentario