May 122014
 

Juan Gallés,
Director del Master en Asesoría Fiscal y Tributaria

Juan Gallés

Juan Gallés

Habiéndose iniciado ya la campaña para la presentación del Impuesto sobre la Renta y el Impuesto sobre el Patrimonio hay aspectos que por su importancia deben analizarse de forma pormenorizada. Entre éstos se puede destacar la exención en el Impuesto sobre el Patrimonio que bajo el cumplimiento de ciertos requisitos es aplicable a las participaciones en entidades. En este artículo se detallan aquellos aspectos y requisitos necesarios a los efectos de aplicar correctamente dicha exención.

El hecho imponible del Impuesto sobre el Patrimonio se define como el hecho de ser titular como persona física de un conjunto de bienes y derechos de contenido económico con deducción de las cargas y gravámenes que disminuyan su valor, así como de las deudas y obligaciones personales de las que deba responder el sujeto pasivo.

Dentro de los bienes y derechos, la ley enumera una serie de exenciones entre las que destacan, por su importancia, las participaciones en entidades con o sin cotización en mercados organizados siempre que se cumplan una serie de requisitos que a continuación se analizan.

Requisitos para beneficiarse de las exenciones

En primer lugar se exige un porcentaje de participación del sujeto pasivo en el capital de la entidad que tiene que ser igual o superior al 5% del capital de la entidad. Este porcentaje aumenta hasta el 20%, cuando se computa conjuntamente con su cónyuge, ascendientes, descendientes o colaterales de segundo grado con independencia de que el parentesco lo sea por consanguinidad, afinidad o adopción.

En segundo lugar es necesario que el sujeto pasivo ejerza de forma real y efectiva tareas de dirección percibiendo por ello una remuneración que suponga más de un 50% del total de sus rendimientos de trabajo y de actividades empresariales y profesionales, sin computar los rendimientos de la actividad empresarial cuyos bienes y derechos afectos disfruten también de la exención en el impuesto. A modo de ejemplo se entiende como tareas válidas los cargos de presidente, director general, gerente, administrador, director de departamento, consejeros y miembros del consejo de administración u órgano de administración equivalente, cuando impliquen una efectiva intervención en las decisiones de la entidad.

Cuando la participación en la entidad es conjunta con alguna o algunas personas pertenecientes al grupo de parentesco comentado anteriormente las funciones de dirección y las remuneraciones deben de cumplirse al menos en una de las personas del citado grupo, sin perjuicio de que todas ellas tengan derecho a la exención.

Asimismo, es importante indicar que cuando una misma persona sea titular de participaciones en diversas entidades, cumpliendo los restantes requisitos de la exención, el cómputo del porcentaje citado anteriormente ha de efectuarse de forma separada para cada una de ellas. A los efectos de cuantificar el porcentaje que suponga la retribución en cada una de las entidades respecto al total de los rendimientos del trabajo y de actividades económicas no se deben integrar las retribuciones que provengan de las funciones directivas en otras entidades.

El requisito de que se ejerzan efectivamente funciones de dirección en la entidad y de la percepción del nivel de remuneraciones no está vinculado a que las mencionadas retribuciones estén precisamente satisfechas por la entidad de que se trate, si bien tal previsión tendrá que reflejarse de forma expresa en la escritura de constitución o en los estatutos.

Finalmente, cabe indicar que la entidad participada, sea o no societaria, no puede tener como actividad principal la gestión de un patrimonio mobiliario o inmobiliario. Se entiende que una entidad se dedica a gestionar un patrimonio mobiliario cuando durante más de 90 días del ejercicio social más de la mitad de su activo está constituido por valores o no está afecto a actividades económicas. A efectos de determinar la parte del activo que está constituida por valores o elementos patrimoniales no afectos no se computan:

I. Los siguientes valores:

-Los poseídos para dar cumplimiento a obligaciones legales y reglamentarias

-Los que incorporan derechos de crédito nacidos de relaciones contractuales establecidas como consecuencia del desarrollo de actividades económicas

-Los poseídos por sociedades de valores como consecuencia del ejercicio de la actividad constitutiva de su objeto

-Los que otorguen, al menos, el 5% de los derechos de voto y se posean con la finalidad de dirigir y gestionar la participación, siempre que se disponga de la correspondiente organización de medios materiales y personales

II. Como valores ni como elementos no afectos, aquellos cuyo precio de adquisición no supere el importe de los beneficios no distribuidos obtenidos por la entidad, siempre que dichos beneficios provengan de la realización de actividades económicas. Se establece como límite el importe de los beneficios obtenidos tanto en el propio año como en los últimos diez años anteriores. A estos efectos, se consideran como beneficios de actividades económicas los dividendos que procedan de los valores que otorguen, al menos, el 5% de los derechos de voto y se posean con la finalidad de dirigir y gestionar la participación, cuando los ingresos obtenidos por la entidad participada procedan, al menos, en el 90% de la realización de actividades económicas.

  One Response to “La exención de las participaciones en entidades en el Impuesto sobre el Patrimonio

  1. Buenas tardes, interesante artículo que me atañe directamente. Aunque era ya conocedor de esta exención, la duda o pregunta surge con respecto al último punto “(…) cabe indicar que la entidad participada, sea o no societaria, no puede tener como actividad principal la gestión de un patrimonio mobiliario o inmobiliario”: ¿una sociedad acogida al régimen de arrendamiento de viviendas se entiende como una sociedad que gestiona patrimonio inmobiliario o existe algún matiz? Muchas gracias. Un saludo, Daniel

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