Feb 122014
 

Lucía Langa, profesora de Desarrollo Directivo de EADA

Lucía Langa, profesora de EADA

Lucía Langa

Profesora de Desarrollo Directivo de EADA
Co-directora del Master Internacional en Liderazgo y Coaching Organizativo (MILCO)

Estamos viviendo tiempos complejos tanto en la esfera privada como en la profesional. Todos los sectores sin excepción se han visto afectados por esta crisis y sus dilatados efectos están haciendo mucho daño en la moral de los profesionales. Con estos antecedentes, ¿qué lugar debería ocupar el desarrollo de personas? Sabemos que muchas organizaciones han adoptado como medida de emergencia el recorte de inversiones, entre otras, las relativas al desarrollo del talento. ¿Es acertada esta medida? Intentaré en estas líneas argumentar por qué considero que se trata un error irreparable.

El desarrollo es la principal fuente de generación de ideas nuevas. La necesidad imperiosa de disponer de un nuevo producto, tecnología, política comercial o un nuevo modelo de negocio, pasa por desarrollar nuevas competencias, nuevos esquemas mentales.

El seguimiento cercano del negocio y las medidas drásticas deben en cualquier caso combinarse con la adopción de estrategias que miren al futuro de forma esperanzadora. Deben poder convivir dos aetitudes, la de explotación para asegurar los resultados y garantizar la supervivencia con la de exploración para velar por la permanencia y la visión renovada.

Además de generar nuevos espacios a la reflexión organizativa, el desarrollo de personas lleva implícitos muchos otros beneficios. Añade significado respecto a la contribución, facilita la clarificación de metas, aumenta la percepción de seguridad y autonomía, tiene un efecto de recompensa y modifica actitudes. Todos estos factores determinan el compromiso en los empleados. En consecuencia, las personas que muestren una actitud más decidida y comprometida serán las que facilitarán escenarios de mayor positivismo, tan necesarios para la mayoría de las organizaciones actuales.

 

 

Publicado en El Economista
11 de febrero de 2014
Kantar Media

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