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Feb 062014
 

Dr. Brahim Benabdeslem, Director General de MDI Algiers Business School

Dr. Brahim Benabdeslem, Director General de MDI Algiers Business School

¿Existe un management argelino? ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrentan los directivos argelinos?

No hay ninguna especificidad de los directivos argelinos. La única diferencia es la historia. Hoy en día, la mayor parte de directivos argelinos forman parte del tejido de un antiguo sistema en el que el sector público era dominante. ¿Cuál es el perfil del directivo argelino? En términos generales, podemos hablar de dos tipos. Por un lado, el formado por el sector público y que, en su mayoría, tienen una formación técnica, es decir, son ingenieros. Y por otro, el sector privado. Dentro del sector privado podemos distinguir entre los más veteranos autodidactas y con gran experiencia, y los más jóvenes, los hijos, que tienen una formación en administración de empresas adquirida en las escuelas de negocios, tanto de Argelia como en el extranjero, principalmente en las escuelas francesas y canadienses y, en menor medida, en las escuelas inglesas y americanas.

En relación al primer perfil, que es quizá el más interesante, el de los directivos del sector público, ¿por qué son mayoritariamente ingenieros? Porque si analizamos un poco la historia observamos que, desde los años 60-70 hasta finales de los años 80, el modelo económico de Argelia era un modelo socialista con un mercado en el que la oferta era muy inferior a la demanda. En tal situación, ¿qué se exigía a los ingenieros? Una única cosa, producir sin tener en cuenta ni la calidad ni el precio. La calidad no importaba porque no había competencia, y el precio tampoco importaba porque como había petróleo, no era un problema. Así pues, la situación permaneció así hasta finales de los 80. A partir de 1986, Argelia sufrió el shock petrolero, porque justamente bajaba el precio a diferencia del consumidor que le afecta cuando sube. Y en 1986 el precio del barril de petróleo llegó a los 7-8 dólares. En ese momento, Argelia producía petróleo y perdía dinero con la venta, ya que el coste de producción del petróleo estaba alrededor de los 9 dólares. Nos enfrentamos a una situación muy difícil en la que ya no era posible mantener a las empresas y se les dijo “a partir de ahora ya no sois fábricas, ahora sois empresas”. Por tanto, se pasó de un espíritu de fábrica en el que el objetivo era producir, al espíritu empresa en el que hay que vender antes de empezar a producir. Y actualmente, el problema que se nos plantea es que el Estado creó muchas escuelas de ingeniería, pero al pasar a una visión de empresa y de gestión, no se hizo un acompañamiento de los ingenieros hacia el mundo de la empresa y adquirir la doble competencia, la de ingeniero y la de gestor/manager.

¿En qué consiste el acuerdo con EADA? ¿Qué van a hacer conjuntamente?

Antes de nada, tendríamos que decir por qué y qué vamos a hacer.

Las razones por las que EADA y MDI han decidido trabajar conjuntamente son tres. En primer lugar, una gran voluntad entre el Sr. Miquel Espinosa y yo de hacer algo juntos. En nuestra reunión en Argelia hace algunos meses, fue suficiente con comer juntos, hablar un poco del Barça, del último “clásico”, de la llegada de Neymar y si puede sustituir a Messi y, a partir de ahí, vimos que la relación personal funcionaba. Algo muy importante en una asociación. Si las relaciones personales no funcionan, la asociación no durará. En nuestro caso, nos entendimos y por eso creo que podremos hacer muchas cosas juntos en el futuro. Para mí es una de las razones principales e, incluso, fundamental. Ya que podemos encontrar socios en cualquier parte. Nosotros tenemos unos treinta socios, EADA debe de tener unos cien… Pero si me preguntaras ¿trabaja con todos los socios de la misma manera? La respuesta sería que no. Trabajo más a gusto con EADA precisamente porque la relación personal funciona bien. Así pues, la voluntad de los dos responsables de las instituciones es imprescindible.

En segundo lugar, podríamos hablar del volumen de intercambios entre España y Argelia. Por ejemplo, os voy a proporcionar unas cifras que seguro os sorprenderán. Durante el primer trimestre de 2013, España fue el primer cliente de Argelia, por delante de Francia, con unas cifras de aproximadamente 4,8 billones de euros. Y España es el tercer proveedor de Argelia, por detrás de Francia e Italia. España es el primer cliente de Argelia de gas y petróleo, ya que estos son los principales productos que os vendemos, y el tercer proveedor, con unas cifras de unos 2,8 billones de euros. Así pues, un gran intercambio comercial. Hay muchísimas empresas españolas instaladas en Argelia. Obviamente Repsol, algo normal. Fertiberia, normal. Pero hay muchísimas otras PyME. Un volumen de negocio muy importante, un gran movimiento de empresarios argelinos que vienen a España y de empresarios españoles que van a Argelia, especialmente de Cataluña. Aquí tenéis una gran refinería cerca de Tarragona. Y nosotros, EADA y MDI tenemos el deber de acompañar a esos negocios.

La tercera razón, que creo que es muy importante para nosotros, es que EADA es una gran escuela de negocios que ofrece programas de calidad y que cuenta con un profesorado muy bueno. Creo que MDI ganará al poder contar con la experiencia de EADA, que ayudará a mejorar las competencias de nuestro profesorado, de nuestros alumnos, así como de los directivos que vienen a MDI.

Estas son pues las tres razones esenciales: humana, económica y profesional. Dentro de la razón económica hay también una dimensión muy importante que es la proximidad. ¡50 minutos! Nosotros tenemos una colaboración con Montreal, con HEC Montreal, pero para ir hasta Montreal tardo unas cuatro horas. En cambio para venir aquí necesito llegar una hora antes al aeropuerto, luego son 50 minutos de avión y, cuando llego al aeropuerto de Barcelona, cojo un coche y me muevo sin problema. En Barcelona me siento como pez en el agua. Por tanto, la proximidad es también un factor importante.

¿Cree usted que se trata de un proyecto a largo plazo?

Creo que Miquel comparte mi punto de vista, que es mejor llevar a cabo acciones concretas, realistas y realizables. No merece la pena decir que haremos esto y lo otro y, al final, no hacer nada, sino que hay que decir que empezaremos con acciones concretas.

Algo muy catalán y muy argelino…

Sí, sí,.

Durante los intercambios que tuvimos en Argelia, observamos el movimiento comercial existente y el interés de los empresarios de un lado y del otro de establecer contactos y, por eso, intentaremos desarrollar, en una primera fase, un programa corto, dirigido a directivos de PyMEs y, a partir de ahí, veremos cómo evoluciona. Bajo mi punto de vista, es la mejor manera de hacer las cosas. Observar si el programa que desarrollamos juntos genera interés en el mercado por parte de los directivos y, a partir de ahí, podemos plantearnos hacer otras cosas.

Calculamos un grupo de unos 20 directivos, de responsables de PyMEs argelinas. En cuanto al contenido, no habrá únicamente una parte pedagógica entendida como contenido exclusivamente teórico. Obviamente les enseñaremos cómo desarrollar una estrategia de mercado internacional, cómo penetrar los mercados internacionales, por qué el mercado español es interesante para Argelia, cómo negociar, especialmente con los catalanes… Todo esto formará parte de las clases teóricas que se impartirán en Argelia por parte de un profesor de MDI y otro de EADA, de manera que habrá un contacto entre el profesorado de ambas instituciones. A las clases teóricas les seguirá una semana en Barcelona. Durante esta semana, habrá algunos seminarios durante las mañanas y, por las tardes, visitaremos distintas empresas en función de los sectores de actividad de los participantes del programa. El indicador del resultado de este programa es que en un futuro, una empresa catalana y una argelina firmen un acuerdo y puedan decir: “es gracias a EADA y a MDI”. Ese es el interés de este programa.

Si hablamos del futuro, hay muchísimas cosas que podemos hacer juntos. En primer lugar, Argelia es un país en desarrollo. Hay muchos jóvenes en el mercado de trabajo. El sistema de formación no responde a la demanda del mercado. Creo que con EADA podemos crear programas para los jóvenes argelinos con un sistema de movilidad que permita que los jóvenes puedan estudiar dos años en Argelia y un año en EADA, por ejemplo. Es necesario potenciar y facilitar la movilidad de la juventud argelina. Y no creo que haya un país como España, ni una región como Cataluña que pueda ayudar a los jóvenes argelinos a tener una mayor movilidad. No hay una región como la catalana que pueda echar una mano a la juventud argelina, ya que vosotros habéis pasado por etapas que nosotros conocemos a un nivel muy diferente. Por eso creo que hay mucho por hacer con la juventud y este es mi objetivo a largo plazo. Porque, hoy en día, si preguntas a un joven argelino en qué universidad quiere estudiar, te nombrará únicamente universidades francesas, o quizá alguna canadiense, pero nunca pensará en una universidad catalana. Y no es normal. ¡Me parece aberrante! A 50 minutos de grandes escuelas, con programas posicionados entre los mejores del mundo por el Financial Times. No hay muchas escuelas francesas que puedan ofrecer esto. Y a pesar de eso, si preguntamos a un estudiante argelino dónde querría estudiar nos dirá Francia.

Desde Argelia, ¿miráis más hacia Barcelona que hacia París?

Si me haces la pregunta a mí, te diré que yo haré lo posible para que los jóvenes, al menos los de mi escuela, consideren otros lugares a parte de Francia. Además, los jóvenes que están cursando un master en MDI, a diferencia de las personas mayores que sólo pueden expresarse en francés, hablan inglés, francés y árabe. Ellos están preparados para un entorno internacional, y yo estoy totalmente a favor de diversificar los socios. Desde la visita del Sr. Miquel a Argelia me dije que no podíamos dejar perder la oportunidad de diversificar la asociación, una opción de colaboración y otra manera de ver las cosas.

Hace más de veinte años que vengo a España, he visitado casi toda España. Cojo mi coche y me voy para Granada, Málaga… y me digo: “¡Cómo es posible que tengamos tantísimas cosas en común, tanta historia compartida!” Cuando estoy en Granada, por ejemplo, me siento como en casa, sin ningún tipo de diferencia. Y no es normal que no aprovechemos algo así.

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