Ene 272014
 

Carme Gil

Carme Gil es profesora del Departamento de Dirección de Personas y coordinadora del servicio de Coaching de EADA

Como decíamos en el artículo anterior muchas personas no son conscientes de la falta o bajo nivel de autoestima en el que se encuentran; o simplemente de lo dañada en que se encuentra la misma. En numerosas ocasiones se ha trivializado con el concepto, hablando de manera frívola o sin precisión de lo que contiene dicho término y sus efectos para quienes lo sufren. La manera en que un coach explora y detecta dicha situación es cuando en sesiones de coaching escuchas en las personas como expresan y comunican sus logros,  sus éxitos o defectos.

Algunos de los rasgos que Nathaniel Branden habla de las personas que gozan de una buena autoestima, se caracterizan por los siguientes aspectos o rasgos:

1-    Afrontar la vida con propósitos y retos.
2-    Autoafirmación.
3-    Conciencia de nuestros anhelos más profundos.
4-    Disposición a la crítica, a nuevas experiencias, reconocer los errores ya que la autoestima no está ligada a la imagen de “ser perfecto”.
5-    Armonía, espontaneidad y tranquilidad en la manera de expresarse, moverse y mostrarse.
6-    Predisposición o actitud hacia la curiosidad, de estar abierto y receptivo a nuevas ideas, nuevas experiencias.
7-    Disposición y flexibilidad a responder a situaciones y desafíos  de la vida, ya que se confía en uno mismo y no se ve la vida como maldición o fracaso.

Cuando hablamos de autoestima es algo que trasciende más allá de lo personal, cada momento o instante se  impregna en el entorno laboral y está muy presente en el desempeño de nuestro puesto de trabajo, en la ilusión que tengamos e impregnamos en lo que hacemos, en el clima que propiciamos con nuestros compañeros de mesa, y sin duda alguna, en muchas esferas en las que intervenimos como parte de un todo o sistema.

No debemos olvidar que también está presente en la manera de relacionarnos con nuestra pareja, con los hijos, con nuestros padres, con las amistades. Sin duda alguna mantener un nivel de autoestima saludable es importante para sentirnos capaces de hacer y alcanzar retos, así como también para sentirnos felices de quiénes somos y lo que somos.

¿Cómo construir/elaborar un estado saludable de autoestima?

Nathaniel Branden propone los siguientes aspectos:

    1- Aceptación de uno mismo

Reflexión:
¿Por qué no aceptarme tal cual soy?
¿Por qué buscar en lo que los demás me dicen o imponen?
¿Por qué no darme permiso a mí mismo?

    2- Capacidad de vivir la realidad en la que estamos vs las fantasías que en su mayoría las creamos ficticiamente.

Muchas veces nos generamos infelicidad por querer crear un mundo ficticio y que en muchas ocasiones no es posible tener o acceder por el momento. Vivir el momento presente, lo que desde el coaching señalamos como el aquí y ahora es el punto clave para centrarnos en nuestra realidad sin desviarnos de ella. Cuando nos salimos de ese aquí y ahora, deviene la invención o fantasía que luego nos provoca malestar, resentimiento o  falta de conexión con nuestra propia vida.

Las fantasías van muy relacionadas con las expectativas que ponemos a las cosas, a las personas. Si nos ceñimos a una definición de las muchas existentes, sería  la esperanza de conseguir alguna cosa, beneficio, gratificación, conseguir algo a cambio.

Por ello será importante saber dónde estoy y centrarme en mi realidad.

Reflexión:
¿Cuál es mi realidad?.
¿Qué vida elijo vivir?.

    3- Ser capaces de admitir nuestros errores y saberlos corregir obteniendo aprendizaje de los mismos.

Sin error no hay aprendizaje, sin duda alguna, cuando realmente tenemos la voluntad de incrementar nuestra competencia y operar desde un dominio diferente, del que venimos trabajando o actuando es cuando entra en juego el error; desde ahí podemos ver el error como una oportunidad  para transformarnos, crecer y desarrollarnos en el auténtico ser que queremos ser.

Reflexión:
¿Para qué no permitirme el error?
¿Me permito aprender de mis errores?
¿A qué le temo si me equivoco?

    4- Aceptación de los cambios que se van produciendo en nosotros y en nuestro entorno.

Todos sabemos que en muchas ocasiones cuando nos suceden eventualidades de cualquier índole, la aceptación es algo que no somos capaces de procesar en una primera instancia, intentamos buscar explicaciones o justificar dicho acontecimiento, de alguna manera; comienza la tortura. Generamos un elenco de distorsiones internas relacionadas con nuestro pensamiento. Si esto sucede no pasa nada probablemente es el primer paso, para a posteriori entrar en otro camino que será el de la aceptación.

Muchos autores desde el Coaching (Rafael Echevarría Coaching Ontológico) definen la aceptación  como una declaración necesaria para cerrar una conversación y poder abrir nuevos capítulos.

Cuando somos capaces de aceptar las cosas que nos suceden en nuestro alrededor se produce un salto que va más allá, ya que puedo vivir con ello y además soy capaz de que no me afecte en mi realidad.

En caso contrario sólo buscamos e indagamos conocer los motivos, o las causas (que en ocasiones tal vez puedan tener sentido y espacio) del motivo que ha originado el efecto no deseado.  En ocasiones sería interesante aprender a aceptar que  la vida nos pone a prueba para desarrollar nuestra capacidad de no confrontación o lucha con respecto a lo contrario que sería la tolerancia.

Reflexión:
¿Qué sería diferente en mí y en mi entorno si lo aceptara?
¿Qué me impide aceptarlo?
¿Para qué no aceptar?

    5- Proponernos retos o propósitos que nos aporten estímulos hacia logros diferentes y con niveles de mayor eficacia personal.

Sin duda alguna tener un fin en mente como sugiere Steven Covey es fundamental para conocer y enfocar nuestro destino. Dibujar un marco de referencia será primordial para desde allí establecer las prioridades y criterios que nos ayuden a construir la visión.

A través del coaching ayudamos a nuestros clientes a encontrar el foco, a clarificar la dirección para  saber hacia dónde quieren dirigirse.

Apoyándonos en el texto de Lewis Carrol, en su obra “Alicia en el país de las maravillas“.

“Un día llegó Alicia a una bifurcación en la carretera y vio un gato de Cheshire en un árbol”.

– ¿Qué camino debo tomar? – Preguntó.
– ¿Dónde quieres ir?.
– No lo sé –respondió Alicia.
– Entonces – dijo el gato-, no importa.

 Reflexión:
¿Cómo decidimos hacia donde podemos ir si no sabemos realmente hacia dónde queremos ir?.

¡Vivamos desde el respeto, el amor y forjemos nuestra propia felicidad!

  3 Responses to “Reflexiones desde el Coaching: Significado de la Autoestima II

  1. Carme, gracias por compartir un artículo con una mirada tan amplia respecto a la autoestima. Valoremos lo que hay, que es mucho! Celebremos lo que somos y hagámoslo aquí y ahora.

  2. Gracias, Carme. Tus aportaciones son siempre útiles!

  3. Muchas gracias por incentivar este tipo de reflexiones!

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