Jun 052013
 

Martín Vivancos

Director del Departamento Académico de Marketing.
Director y profesor del Master en Dirección de Marketing de EADA

La vida hace gala de su injusticia cada vez nos quita a una buena persona. Esta sensación aumenta cuando tienes el convencimiento que esa persona es mejor que tú.

En ocasiones, la vocación de enseñar te hace conocer a personas que, siendo alumnos, se convierten en tus maestros. Gente de la que aprendes, personas que te enseñan, incluso sin quererlo. Manolo Ricci, ha sido una de estas personas que el aula de EADA, me ha permitido conocer. Alumno del Master Ejecutivo en Dirección de Marketing siempre hizo gala de una agudeza intelectual, de sobriedad y de compañerismo. Pero fue a raíz de su enfermedad, lo que permitió conocer a la versión más personal de Manolo. Fue entonces cuando más aprendí de él. Su legado es un auténtico alegato por la vida y por vivirla. Es una invitación a relativizar las cosas, a saber que lo importante es saber qué es importante en la vida.

Ha sido un ejemplo del ejemplo, al convertir su diseñada ceremonia del adiós final, en un brindis por la vida. Esa era su imagen, que proyectada en la pared, nos hacía sentirle más presente.

La vida es una cuestión de actitud. Cómo vemos los problemas… también. Y Manolo, para nosotros, es un ejemplo de actitud. Reconozco que es más fácil aprender cuando tienes como referencia a una persona que hace lo que dice y, especialmente, en situaciones de máxima gravedad como la de su enfermedad.

Manolo, sus palabras y su recuerdo, son una invitación cotidiana a valorar lo que tenemos, a entender que, quizás, aún no sabemos lo que es una crisis, que las cosas podrían ser peores pero que, en definitiva, tu diseñas tus días. Cuando menos, tu decides tu actitud.

Tu actitud ha dejado huella imborrable en tu familia y en todos los que te hemos conocido. Gracias Manolo.

  One Response to “Adiós al alumno que me enseñó

  1. De piedra me dejas. Era proveedor mío. Conectamos muy bien. Recuerdo q estába con él el día siguiente al diagnóstico. Nunca olvidaré la serenidad con la q me explicaba. Tiempo después, quedamos para comer cuandp parecia q estaba recuperado. Cambié de trabajo y le perdí la pista. Ayer pasé por delante del restaurante donde comimos y me acordé de él. Hoy he puestp su nombre en google…. Joder!

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