Ene 012013
 

Cuando una pyme se plantea un proceso de internacionalización lo primero que debe hacer es un diagnóstico de la situación interna.

Existen una serie de factores a tener en cuenta a nivel interno del negocio antes de arrancar el proceso de desarrollo internacional:

¿Cómo exportar desde España?

En primer lugar, hay que hacer un análisis de los recursos de la empresa, esto es, los recursos financieros, los recursos tangibles. Por ejemplo, si tenemos suficiente capacidad de producción, suficientes almacenes, si tenemos los sistemas logísticos necesarios, si tenemos suficiente personal para afrontar esta internacionalización…

Finalmente se debe valorar la cadena de valor añadido, es decir, cuáles son nuestras capacidades, qué es lo que añade valor en nuestras actividades de negocio.

Una vez analizados todos estos factores, también se debe valorar la cartera de productos de la empresa, ya que en toda empresa hay unos productos más rentables que otros. También es importante prestar atención a la política de comunicación que tenemos y cuál es el tipo de mensaje que queremos dar no sólo a los clientes sino también a la sociedad en general y si este mensaje va a ser el mismo dentro del país que fuera del mismo.

A partir de la valoración de todos estos factores la empresa puede llegar a advertir cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles, ya que quizá un punto fuerte que nos permite tener éxito en el mercado interior no lo es en un mercado exterior. Por ejemplo, una imagen de marca muy conocida en nuestro país quizás no lo sea en otro país y por tanto, no es un punto fuerte sino una debilidad, y de ahí la importancia de este análisis.

¿Mi Empresa está preparada para exportar?

Es importante cuando se hace este análisis de situación que la empresa se pregunte si está capacitada para llevar a cabo este proceso de internacionalización, ya que quizás no sea viable por una falta de recursos, de personal o de conocimiento.

En este sentido, es importante destacar la utilidad de la herramienta DAFO: una matriz de dos por dos donde se colocan, por un lado, los puntos fuertes y débiles y, por otro, las oportunidades y las amenazas.

En este sentido, los puntos fuertes y débiles son el resultado del análisis de lo que tenemos y lo que no tenemos, y, por otro, las oportunidades y las amenazas se podrían definir como la manera en la que podemos mejorar nosotros: el know how de la empresa, las capacidades que ésta tiene, si puede haber algo que puede limitar la continuidad del negocio (ya sea una legislación, problemas laborales internos o con los sindicatos…).

Esta herramienta sería, por lo tanto, el resumen donde se coloca el análisis previo realizado por la empresa a nivel interno.

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