Ene 012013
 

Si ya sabes cuál es tu público objetivo en cada uno de los países a los que vas a exportar y cuál es la diferencia de valor que le vamos a ofrecer entonces debemos transferirlo a lo que es el producto.

Para ello, debemos configurar de una forma específica cómo va a ser nuestro producto en cada uno de esos países, definiéndolo tanto a nivel básico como a nivel aumentado.

Con ese objetivo nos vamos a tener que responder alguna pregunta previa, como por ejemplo, ¿Va a ser exactamente el mismo producto que vendemos en nuestro mercado local o habrá que modificarlo o incluso crear uno nuevo?

Se debe definir cuál va a ser ese producto en cada uno de estos países y para ello se puede usar el modelo de los 4 niveles de producto, el cual ya comentamos anteriormente como herramienta usada para entender qué es lo que quieren los consumidores en esos países y quién es el público objetivo.

Para cada uno de los países seleccionados se debe hacer un buen trabajo para configurar el producto a su medida, y ello tanto en cuanto a sabores, colores, tipo de servicio, envases, marca, etc.

En el caso de llegar a la conclusión de que conviene cambiarlo o adaptarlo hay que hacer una estimación del coste que nos puede conllevar esa tarea, ya que quizá se llegue a la conclusión de que es mejor no ir a ese país debido a los costes de adaptación del producto lo que puede conllevar que no sea rentable.

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