Nov 272012
 

Dr. Xavier Sales

Dr. Xavier Sales

El Dr. Xavier Sales es Lecturer Dept. Accounting, Finance and Management Control

Supongo que todos nos acordamos del Prestige, el petrolero que cargado con 77.000 toneladas de fueloil se encontró inmerso en un temporal el 13 de noviembre de 2002 a 50 km de Finisterre sufriendo una vía de agua. Un barco escorado 45º, a la deriva y con una vía de agua es un problema, y la solución que se dio fue: alejarlo. El 19 de noviembre, cuando después de un rumbo errático el barco estaba a 250km de la costa, se acabó partiendo en dos y hundiéndose a casi 4.000 metros de profundidad. En diciembre, como no podía ser de otra manera, la marea negra alcanzó las costas gallegas originando un desastre ecológico de grandes dimensiones. Diez años después, se esta juzgando la responsabilidad sobre esa decisión que parece fue errónea para cualquier experto al que se le pregunte.

Leo en la portada de el Economista: “La elevada colocación del Tesoro aleja más la petición de rescate” Resulta, que de nuevo, la manera de enfrentarse a situaciones difíciles consiste en aferrarse a la infantil ilusión de que alejar el problema es la solución. El famoso rescate significa que si un estado gasta más de lo que ingresa y no consigue financiarse en el mercado, ya sea por que nadie le quiere dejar dinero o por que el interés que se le pide es inasumible, no le queda otra opción que vender su alma al diablo, es decir, permitir que le dejen dinero a cambió de ceder el control de las cuentas y de decisión sobre los gastos del estado, pasan a mandar los llamados hombre de negro, cuyo único interés es maximizar las posibilidades de recuperar los créditos concedidos, sin importarles para nada como quede el país o los ciudadanos.

Pero, ¿quién va a pensar que España pueda llegar a eso? La caída de la economía, junto con la acumulación de intereses hace más difícil cada año reducir el déficit. Ante un escenario en que cada año se aumenta la deuda, seguramente no es necesario ser un experto para intuir que no se va a poder devolver. La consecuencia es que desde hace aproximadamente un año ya casi únicamente  los bancos españoles compran deuda del estado español, nadie más confía, y estos lo hacen como pago por las ayudas del gobierno para que no quiebren y gracias a la barra libre de liquidez del BCE. Así que un día de estos, el mismo individuo que un día nos habló de hilillos de plastilina, nos informará tranquilamente de que hemos “conseguido” un “préstamo en condiciones favorables”, de unos “amigos de España”, que no piden nada a cambio.

Igual que en el caso del Prestige si se hubiera llevado a aguas tranquilas el primer día; si las impopulares medidas que se acabarán tomando si o si, se hubieran tomado hace cinco años, hubieran provocado el mismo retroceso económico que provocarán cuando finalmente se tomen, pero sin la carga de intereses y deuda que hemos acumulado durante estos años.

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