Oct 262012
 

Rafael Sambola, profesor de EADA

Rafael Sambola Sambola
Economista, profesor y Director del Máster en Dirección Financiera de EADA.

Desde hace ya unas semanas la prensa económica insiste y reflexiona sobre cómo y cuándo se producirá el tan esperado rescate de la economía española. Pocas trazas muestra nuestro Gobierno al respecto, generando  algo de desconcierto al ponerle hace unos días el nombre de “rescate virtual”, es decir que tiene apariencia pero no es real.

A pesar del retraso en su solicitud,  sólo los insistentes rumores  de su inmediata petición  hicieron en su momento  que la prima de riesgo disminuyera sustancialmente y la renta variable recuperase algunas posiciones. Parece claro por tanto,  que los mercados la ven necesaria y muy probablemente urgente.

Los expertos pronostican que si esto sucede la prima de riego podría caer entre 150 y 200 puntos básicos, dato relevante si tenemos en cuenta que el Reino de España necesita financiarse por un importe aproximado de 207.000 millones de euros en  el 2013. Según la normativa del fondo de rescate la cantidad solicitada sólo podría ser como máximo del 10% del PIB, es decir unos  100.000 millones de euros (casi el 50% de la financiación necesaria).

Sin embargo tener claras las reglas y reformas que exigirá el Memorando de Entendimiento parecen ser las causas por la que el Sr. Rajoy esté meditando y retrasando su decisión. Aspectos como la reforma de las pensiones, las mejoras para la efectividad de las medidas  relacionadas con la negociación colectiva,  las mayores rebajas en el coste de los despidos, y la negativa por parte de la Unión Europea de que se actualicen las pensiones por el diferencial  del IPC real y previsto son entre otros, compromisos  al menos difíciles de explicar a la opinión pública.

¿Será el rescate el último peldaño que nos permitirá superar nuestros males económicos?  Me temo que no. Así lo pronostican diferentes organismos, como el Banco de España y Funcas  cuyas predicciones sobre el crecimiento de la economía española difieren del pronóstico realizado por nuestro Gobierno en la presentación de los PGE. Además el informe del FMI obligan a encender todas las alarmas al predecir que la recesión española será la más importante a nivel mundial (con y sin rescate), después de Grecia.

A mi entender, y utilizando el símil mercantil, nuestro país está inmerso en una situación muy parecida a lo que podría ser una empresa  en situación concursal: con graves problemas de liquidez a corto plazo,  un elevado endeudamiento y una cuenta de resultados con reiteradas pérdidas de diferentes ejercicios. Esta  situación tan compleja de resolver, sólo puede afrontarse  si previamente la empresa tiene claro sus  objetivos de futuro  y las estrategias  que le permitan crecer, aspecto  clave para asegurar el empleo, devolver nuestra deuda, aumentar los ingresos y obtener  mejoras en el estado del bienestar.

Para conseguirlo deberían prever y ejecutar  un proceso de reestructuración de la administración, uno de los principales lastres de nuestra economía, que permitiera eliminar duplicidades y gastos innecesarios, estableciendo al mismo tiempo objetivos  para la mejora de su eficiencia.

También deberían planificar y ejecutar  aquellas inversiones que realmente generen valor económico y eliminar aquellas que lleven tan solo adosadas una ganancia inmobiliaria y/o electoral. Las decisiones de inversión correctamente tomadas son la base del crecimiento futuro.

Así mismo es imprescindible en todo este proceso dar la relevancia que se merecen  a nuestras actuales empresas y a quienes aceptan emprender nuevos negocios, sin duda  el verdadero motor de arranque de nuestra economía. Basta con  analizar el informe Doing Business 2013 presentado por el Banco Mundial. En dicho informe España ocupa el puesto número 136º a nivel mundial en facilidad para emprender  un negocio (por debajo de países como  Gambia, Ghana, Irán o Uzbekistan) y el número 44 en facilidad para realizarlos. Con mayor presión fiscal, más  normativas de regulación que cuarten su funcionamiento y la actividad emprendedora,  y con un menor acceso a la financiación,  difícilmente podremos generar empleo, aspecto muy preocupante si tenemos en cuenta que hoy se ha conseguido un nuevo record: 5.778.100 parados, un 25,02% de nuestra población activa.

Por último,  habría que replantearse de una vez por todas qué educación queremos dar a nuestros hijos,  si no queremos que se repitan tasas de paro tan exageradamente elevadas. De ninguna manera podemos permitir que España lidere el fracaso escolar y el paro juvenil en Europa, según el último informe publicado por la Unesco (Informe 2012). A mi entender Sr. Wert,  no se trata de un problema lingüístico entre comunidades. Se trata de reformar el sistema educativo español para aproximarlo a los de los países más desarrollados, como puede ser Finlandia, Noruega, o Suecia. El objetivo es poner en marcha una formación de calidad que les permita afrontar su futuro con mayor confianza,  en mundo cada vez más globalizado.

Sin un plan de futuro urgente, realista y valiente a la hora de ejecutar reformas profundas,  no habrá salida a nuestra tan deteriorada situación económica.

Por: Rafael Sambola

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: