Abr 182012
 

JOSEP JULIÀ

Profesor de Operaciones en EADA

Gabarró es una empresa familiar catalana dedicada a la trefilación de acero bajo en carbono fundada en 1920 e históricamente arraigada al territorio, nació en Sant Guim de Freixenet en la comarca de la Segarra para trasladarse a La Pobla de Claramunt en 2001 ampliando así la capacidad y mejorando la localización bajo el punto de vista de la logística. Gabarró había evolucionado desde la producción de alambre para su uso en agricultura en un mercado comarcal a, primero, un mercado nacional del mismo producto, para entrar progresivamente en los segmentos de alambre para plantas de reciclaje y el más sofisticado de construcción mecánica.

La vocación empresarial de la familia empujó a la creación de un potente departamento comercial que no tardaría mucho en localizar nuevos mercados geográficos en las zonas más próximas, sur de Francia especialmente. Pero la empresa no dejó de crecer y de desarrollarse tecnológicamente lo que le abrió nuevas oportunidades en la próspera Europa Central, de tal manera que en 2011 ya sólo un 15% de las ventas se realizaron en España, mientras que Alemania ya suponía un 37%.

Mientras aquí seguimos debatiendo sobre el tipo de infraestructuras adecuadas, hay empresarios que toman sus decisiones a tiempo

La trefilería no es una industria manufacturera si no transformadora, hasta el punto de que es frecuente encontrarla integrada en las grandes acererías como una actividad adicional. Evidentemente el coste de transformación es bajo pero, en cambio, la cantidad de producto transformado es muy importante, así que la logística es crítica en esta actividad.

La decisión del traslado y ampliación a la comarca de l’Anoia fue acertada por su mayor proximidad a las vías de acceso al mercado centroeuropeo y su mejor acceso, pero aparecieron nuevos problemas. Con el descenso de la actividad económica en España, el centro de gravedad del mercado de la empresa se desplazó hacia el nordeste y la incidencia del coste de transporte aumentó vertiginosamente.

Las importaciones españolas se reducen y por ello el tránsito por carretera se dificulta mucho. Los transportistas por camión cuentan con cargar tanto en el viaj e de ida como en el de regreso y son reacios a aceptar cargas que, muy probablemente, les supondrán un viaje de retorno en vacío. La situación implica dos graves inconvenientes al mismo tiempo. Primero la dificultad de contratar transporte con el consiguiente retraso en las entregas, pero sobre todo, la incertidumbre de no poder asegurar una fecha de entrega al cliente. En segundo lugar, un coste de casi el doble del que se obtendría si estuviéramos inmersos en un área con tráfico recíproco. La mayor distancia al nuevo centro de gravedad desplazado del mercado es obviamente un grave obstáculo de plazo, fiabilidad y coste.

Desgraciadamente, el ferrocarril no es una opción viable para los envíos a Europa pues obliga, en el mejor de los casos al transporte mixto hasta la frontera francesa, con dobles manipulaciones, deterioro de mercancía por este motivo y embalajes especiales que incrementan el coste y no parece que vaya a mejorar la perspectiva, ni tan siquiera a largo plazo.

Todo este cúmulo de factores, no solamente suponen una mayor carga en coste y las enumeradas dificultades de plazo y fiabilidad de suministro, sino que de manera creciente implican la pérdida real de oportunidades de negocio. Por ello Gabarró decide implantarse en Alemania.

La nueva planta cerca de Berlín funciona desde 2012. Ya se empieza a suministrar al mercado alemán, sin los problemas de plazo largo y no fiable, sin los gravámenes de sobrecostes absurdos, sin las dobles manipulaciones ni deterioro de mercancía, a un paso de mercados pujantes con nuevas y potentes oportunidades, Escandinavia, Polonia, Rumanía, etc.
Pero, aún hay más, se ha creado la nueva planta con estación de ferrocarril propia conectada a una uniforme y eficaz red alemana y europea, se ha localizado a escasa distancia de la red de canales que conecta de forma económica una enorme área de Centroeuropa.

Afortunadamente, mientras aquí seguimos debatiendo sobre el tipo de infraestructuras adecuadas y preferimos AVE subutilizada al ansiado Corredor Mediterráneo, hay empresas y empresarios que toman sus decisiones a tiempo.

Publicado en El Vigía Catalunya
16 de abril de 2012

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