Economía española. Análisis del cambio

Martin Rahe

Martin Rahe, profesor de EADA

MARTIN RAHE

Profesor de Economía de EADA.

Business Policy Department

Research Dean

La política de austeridad de la canciller Angela Merkel sólo tiene razón de ser si al mismo tiempo se desarrollan una serie de políticas que creen valor y apuesten por el futuro

La mala situación económica en España y en otros países mediterráneos de la Unión Europea que se refleja todos los días en la opinión pública, está lejos de ser una crisis estrictamente financiera o una crisis del euro. Es evidente que algunos pagan más por refinanciarse y también que Grecia está prácticamente en bancarrota, pero no es menos cierto que la deuda, especialmente la pública, siempre existió y, en el caso de España, tampoco se puede considerar tan alta. El problema es que hay cada vez menos inversores dispuestos a prestar dinero a los países del sur de Europa. Algo que realmente preocupa, si tenemos en cuenta que cada vez hay más liquidez en el mundo, y esta busca una inversión rentable.

Grecia ya no puede pagar este retorno y existen serias dudas respecto a España, Italia y Portugal. Estas surgen porque en el mundo global no se tiene la certeza de que España pueda realmente competir globalmente y, por tanto, ser un destino atractivo de muchas inversiones. Quiero hacer hincapié en la palabra atractivo porque siempre habrá negocio, pero la pregunta es cuánto valor va a ser capaz de crear.

Grecia nos muestra cómo la falta de competitividad puede expulsar a un país fuera del club de los ricos, de tal forma que actualmente se la sitúa al nivel de un país emergente. España siempre tendrá el turismo y el sector de la construcción, pero estos dos sectores, que se centran en la mano de obra y no en el conocimiento, crean poco valor para la economía del país. La consecuencia para sus trabajadores son salarios bajos y contratos temporales.

La conclusión es que la única política económica que nos queda es la de favorecer la creación de empleo de calidad a través de nuevas empresas, da igual que sean emprendedores españoles o inversores extranjeros. Lo que los alemanes llaman Gestaltungspolitik (la política de creación o configuración económica). En este sentido, como alemán creo que la política de austeridad de la canciller Angela Merkel sólo tiene razón de ser si al mismo tiempo se desarrollan políticas que creen valor y apuesten por el futuro.

De momento, no soy capaz de ver esa apuesta por el futuro -un gran error de la Unión Europea-. En general, el liderazgo continental está siendo una gran decepción. Ni el presidente de la comisión (Barroso), ni el del Consejo Europeo (Van Rompuy) muestran mucha iniciativa. Es lógico que países como Francia y Alemania intenten mostrarla.

En España, la existencia de un 48% de la población activa menor de 25 años en paro obliga al Gobierno a mostrar opciones para ese futuro. ¿Por qué formar a tantos jóvenes en la enseñanza superior cada año si no encuentran trabajo O bien les queremos por filantropía o les necesitamos por razones económicas. Ninguna de estas dos razones se cumplen actualmente.

Mejorar la competitividad de un país en una zona monetaria común no es fácil. Suele ser un proceso largo y costoso. Los países pierden soberanía sobre su política monetaria y no pueden realizar devaluaciones. Pocos son los ejemplos en la historia, pero uno de ellos fue la unificación alemana después de 1989.

Alemania Oriental no era competitiva comparada con su homóloga occidental. No obstante, asumió el marco alemán de inmediato por razones políticas.

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