Dic 202011
 

Joaquim Amat Royo

Joaquim Amat Royo, profesor de EADA

JOAQUIM AMAT ROYO

Profesor de EADA
 

El análisis del paralelismo entre la gestión macroeconómica y empresarial cobra especial interés a medida que se avanza hacia una situación económica cada vez más compleja y llena de incertidumbres.

En estrategia empresarial, y desde una perspectiva financiera, ante la caída de la demanda y consecuentemente las cifras de ventas de las empresas, en el mundo empresarial se le hace hacer frente mediante la implementación de dos líneas estratégicas: Productiva y de Crecimiento.

La Estrategia basada en la Productividad se fundamenta en la mejora de la eficiencia de procesos, optimización del uso de los activos inmovilizados o bien su venta, y especialmente la reducción de gastos y costes fijos. En esta línea están trabajando tanto el Estado y las CC.AA, con más o menos aciertos, con discutidos y controvertidos costes sociales, no por todos aceptados.

A medida que se reducen los gastos también disminuyen los ingresos fiscales como resultado de estancamiento de la actividad económica. La consecuencia inmediata es que hay que seguir recortando los gastos ya que los ingresos siguen disminuyendo. Todo ello conduce a la falta de un punto final, dado que el consumo doméstico no presenta tendencia de activación alguna. Los casi 5 millones de parados disponen de menores ingresos y por lo tanto cada vez gastan menos.

A nivel empresarial, cualquier estrategia implementada en la línea descrita de la productividad se vería acompañada de la segunda estrategia de crecimiento basada en la creación de valor a través de innovaciones, y el desarrollo de nuevos mercados para las empresas.

La virtud de la línea estratégica de la productividad es que cosecha resultados inmediatos, con el inconveniente de que es cortoplacista y no genera valor. Mientras que la estrategia del crecimiento crea valor empresarial y se desmarca del inmovilismo creado por la caída de la de’ manda, pero lamentablemente sus resultados tardan en cosecharse.

El paralelismo macroeconómico del crecimiento debería venir en este caso, por el aumento de la actividad económica mediante estímulos públicos con objeto de generar nuevos desarrollos empresariales y principalmente apertura de nuevos mercados-internacionales para las empresas españolas. Sus resultados se verían reflejados en un incremento de la actividad empresarial con creación de empleo e incremento de la demanda interna.

La línea estratégica de la productividad, sin el desarrollo de una decidida estrategia de crecimiento, en un escenario como el actual, tiene poco recorrido por sí misma y no ofrece solución definitiva a los problemas del país.
La cuestión nos conduce a plantear la necesidad de implementar decididas iniciativas gubernamentales basadas en estímulos en apoyo a nuevos desarrollos empresariales y apertura de nuevos mercados. Lamentablemente se ha confundido la reducción del gasto con recortes presupuestarios en instrumentos de política económica que impulsan las iniciativas estratégicas de crecimiento.

Detrás de la pretendida mejora de los términos de productividad y competitividad de país, existen las empresas, que son quienes exportan y se enfrentan a una dura competencia internacional cada vez más creativa y agresiva en nuevos mercados.

Publicado en Diari de Tarragona
4 de diciembre de 2011

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